Un documento elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral durante Julio/Agosto 2025 denominado "Ag Barometer Austral", al que tuvo acceso Tendencia de Noticias, alertó por un deterioro significativo en la confianza de los productores agropecuarios, marcando una preocupación particular en sus expectativas de inversión en activos fijos. Aunque el barómetro general se mantiene en terreno positivo, experimentó una caída considerable desde noviembre de 2024, principalmente impulsada por la disminución en las "Condiciones Presentes" y, de manera crucial, en la percepción sobre el momento adecuado para invertir.
El informe destaca que "el índice de expectativas de inversión en el mes de julio 2025 tiene un valor de 66 que, comparado con el valor de noviembre 2024 de 112, significa una caída del 59% durante el año 2025". Esta disminución es alarmante, ya que "las Expectativas de Inversión en activos fijos han caído un 59% desde fines del 2024 (66 vs 111)" y, de hecho, el 67% de los productores manifestó en julio de 2025 que "no era un buen momento para invertir". Esta cifra contrasta notablemente con el 44% que sostenía la misma opinión en noviembre de 2024. En un análisis más amplio, el reporte también señala que "el Índice de Condiciones Presentes ha caído un 34% desde noviembre 2024 y el de Expectativas de Inversión un 40%, lo cual es preocupante tanto en el corto plazo como en el mediano y largo plazo, ya que afecta la productividad y competitividad del sector agropecuario". Esta situación se agrava por el "empeoramiento del ánimo de los productores para realizar inversiones en activos fijos en el corto plazo", con las expectativas de inversión "muy por debajo de 100 (55)".
A pesar de este panorama, el Ag Barometer Austral "continua en números positivos", aunque mostró "una caída importante durante el año 2025 ya que el Índice baja de un nivel de 149 en noviembre 2024 a un valor de 127 en julio 2025, con una caída del 15%". En el corto plazo, el documento "muestra una pequeña caída en el Índice de Confianza de los productores al bajar de un valor de 130 medido el mes de marzo 2025 a 127 con una baja que representa el 1,5%". La "caída se da en las Condiciones Presentes que bajan de 94 a 89 con una caída del 5% que se debe fundamentalmente a la caída en las Expectativas de Inversión". Este deterioro en las Condiciones Presentes es "mucho mayor" si se compara con noviembre de 2024, con una caída del 34% (de 120 a 89).
Paradójicamente, los productores mantienen una actitud optimista respecto al futuro. El informe subraya que "se mantiene el optimismo con relación al futuro ya que un 66% de los productores piensan que van a estar mejor financieramente dentro de 12 meses y un 57% de los productores piensan que el sector agropecuario experimentará una mejoría en el año 2026". Este optimismo se refleja en que el Índice de Expectativas Futuras es "mayor que el Índice de Condiciones presentes", sugiriendo una esperanza de que el gobierno "va a cumplir la promesa de eliminar los derechos de exportación (retenciones) que actualmente constituye la gran carga para el sector agropecuario de Argentina" una vez restablecido el equilibrio fiscal.
Una mayoría significativa de productores, un 76%, mantiene stocks de soja y maíz sin vender. De este porcentaje, el 30% aún posee más del 50% de su producción sin precio. La razón principal es el financiamiento de la próxima campaña, ya que "una abrumadora mayoría del 84% manifiestan que los utilizarán para pagar alquileres y otros gastos de la próxima campaña". Esto se debe, en parte, a que "el alza de las tasas de interés en términos reales y la restricción de los créditos, los productores privilegian el financiamiento con fondos propios y, por lo tanto, van adecuando las ventas de sus granos a las necesidades de financiamiento de la próxima campaña". Además, "alrededor de un 70% de la producción agrícola de Argentina se realiza en campos alquilados donde los arrendamientos representan alrededor del 50% del costo de producción para los arrendatarios".
En cuanto a los planes de siembra, "un 44% de los productores piensan cambiarlos en la campaña 2025/26". La tendencia es clara: un "aumento importante en el área sembrada de maíz para la campaña 2025/26 en detrimento de la producción de soja". De los que van a cambiar, "un 60% van a sembrar más maíz temprano y menos soja". La distribución de las áreas a sembrar muestra al maíz temprano con el 28,4% y la soja de primera con el 28,1%. Esta decisión se basa fundamentalmente en "estimaciones de rentabilidad, teniendo en cuenta las favorables condiciones climáticas que se están dando para la siembra de maíz temprano".
Finalmente, el informe destaca un desafío en la modernización del sector: "solamente un 25% de los productores han adoptado tecnologías digitales". La principal barrera para la adopción es la falta de conocimiento sobre el valor que estas tecnologías pueden aportar. Específicamente, "el 75% de los que no lo han hecho manifiestan que es por la falta de conocimiento de las propuestas de valor de dichas tecnologías".
El informe dibuja un escenario complejo para el productor agropecuario argentino, marcado por una preocupación inmediata sobre la inversión y las condiciones presentes, pero con una visión esperanzadora hacia el futuro.