Todos trabajan para Osvaldo Jaldo. Tal cual quedó diseñado el escenario para las elecciones del 26 de octubre en Tucumán, peronistas disidentes y opositores están obligados a caer en la trampa de la polarización con el gobernador. Una suerte de emboscada que, al menos en este comienzo de campaña, ha dado resultados.
La maniobra quedó en evidencia a lo largo de la semana. A Roberto Sánchez le costó, pero al final se plantó frente al candidato de Tucumán Primero. Unidos por Tucumán fue a la Justicia para plantear la ilegalidad de la postulación testimonial de Jaldo. El jefe del Poder Ejecutivo sintió el pique y comenzó a recoger la tanza. Llamó “flancito” al radical y centralizó la pelea con el único objetivo de desdibujar a La Libertad Avanza. Por su parte, el legislador Ricardo Bussi metió cuña en la interna justicialista: recordó que el senador Juan Manzur le otorgó beneficios fiscales a la droguería Suizo Argentina, involucrada en el Karinagate.
Pero los libertarios tucumanos, con Federico Pelli a la cabeza, también mordieron el anzuelo. “No podemos dejar pasar por alto la maniobra burda del peronismo de incorporar a Sánchez como un engranaje más en el dispositivo de poder de Jaldo”, rezongó LLA en un comunicado, inquietos por haber quedado afuera de la línea de pesca oficialista. Del líder de Fuerza Republicana, dijeron que “presta ese servicio desde hace mucho tiempo”.
La estrategia de que el diputado Sánchez y el legislador Bussi enturbien el mano a mano entre peronistas y libertarios es claramente funcional a Jaldo, que busca provincializar la elección para que el fantasma de Milei no se fortalezca en estos meses. Es más, con el armado unificado del Partido Justicialista, y en especial con la incorporación del senador Juan Manzur y del vicegobernador Miguel Acevedo a la lista, el oficialismo dio muestras de que va en busca de tres de las cuatro bancas de diputado que renueva Tucumán. Difícil meta, pero según las encuestas no imposible. De ser así, el premio para los opositores podría reducirse, por lo que quienes compitan contra Jaldo deberán minimizar el margen de error.
El amigo Campero y su distancia
En ese aspecto, el ex intendente de Concepción es quien mayores desafíos enfrenta. En particular, porque su gran amigo y socio político, Mariano Campero, ya se declaró prescindente de esta batalla. Hay un par de versiones acerca de los motivos que llevaron al diputado a tomar distancia de Sánchez. La opción camperista asegura que estaba todo dado para que se diseñara una lista fuerte, pero que a último momento los aliados de Unidos por Tucumán cercanos a la Casa de Gobierno sumaron al socialismo, y eso habría dilapidado cualquier chance de acercamiento. “Les armaron el frente en la 25 de Mayo y San Martín”, se excusaron para desligarse. Enfrente, en cambio, están sorprendidos por el accionar de Campero. Recuerdan que el mismo día en que Sánchez anunció el frente electoral, su amigo se mostró en la Casa Rosada formalizando la creación de un interbloque con LLA.
Más allá de las especulaciones, hay que preguntarse a quién conviene y a quién no que el ex piloto de rally revalide su banca en el Congreso. En el radicalismo entienden que el acercamiento de Campero al ecosistema libertario -incluso a pesar del destrato mileísta- tiene una meta más larga: 2027. El ex intendente de Yerba Buena ya dijo en público que quiere ser candidato a gobernador, y para eso el mejor escenario posible es quedar en pie como el único referente opositor. Con Sánchez haciendo una buena elección este año, esa silla puede ser discutida dentro de la UCR y entre los partidos con quienes sostienen alianza desde hace ya casi 20 años en Tucumán. Campero necesita llegar a 2027 siendo indiscutido, como en algún momento lo fueron José Cano o el propio Sánchez. Para ello, necesita hacer equilibrio en Tucumán mientras potencia su relación con el sector libertario liderado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
Hay otra pata suelta que el sanchismo debería ajustar con urgencia. La intervención del distrito local de la UCR dejó a un sector de correligionarios enojados. El legislador Agustín Romano Norri y su hermano el concejal Federico Romano Norri, así como los Boina Blanca de Ariel García, rechazaron un lugar en la lista de Unidos por Tucumán pero quieren que les devuelvan el partido. La llave legal está hoy en manos de la jueza María Servini, pero la herramienta política la tienen Sánchez y Cano. “El éxito de Sánchez depende de su capacidad para recomponer la base radical y atraer a los desencantados de LLA y otros espacios opositores. En un escenario donde cada voto cuenta, debe entender que la banca no se gana sólo con su nombre, sino con la suma de todas las voluntades de correligionarios que, hoy por hoy, están fuera de su frente”, advirtió el consultor político JP Durán, director de la agencia Nyborg.
El juego de la internita peronista
Mientras los opositores se codean para no quedar afuera de la polarización, en el peronismo tienen tiempo de jugar a su “internita”: a pesar de la unidad, las agendas transitan mayormente por separado. Basta con repasar las recorridas de campaña de las últimas semanas para entender la lógica de la Unión Transitoria de Empresas (UTE) del peronismo, al decir del colega Martín Faciano. Este sábado, en un acto en El Cadillal, Jaldo volvió a sostener que “la única fuerza capaz de sostener la gestión y de garantizar el futuro de Tucumán es el peronismo unido”.
En efecto, el gobernador apuesta a deskirchnerizar la elección en Tucumán y a plebiscitar su gestión. En paralelo, el senador Manzur y el candidato a diputado K Javier Noguera mantienen su agenda proselitista: comparten asados y actos en los que las críticas a Javier Milei son más feroces.
También aparecieron en estos días roces dentro de la fórmula de gobierno. El otorgamiento de beneficios fiscales a prestadores del área de discapacidad, así como la sanción de una ley marco para el fomento de inversiones, desnudaron una pelea “de cartel” que tensiona la dinámica de la gestión: Mientras se desarrollaba la sesión, Jaldo anunció las exenciones que le habían pedido las empresas del rubro a Acevedo. Por supuesto, nada que vaya a poner en peligro la unidad del peronismo. Hasta el 26 de octubre, en definitiva, todos trabajan para Osvaldo Jaldo. Después de las 18 de ese domingo, la realidad seguramente será otra.