
El Gobierno de Tucumán puso en marcha un esquema de créditos de hasta $100 millones destinado a productores interesados en desarrollar el cultivo de café en la provincia, en una apuesta que apunta a diversificar la matriz productiva, reducir la dependencia de importaciones y generar nuevas oportunidades económicas en el interior tucumano. La iniciativa, articulada entre el Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP) y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), busca consolidar una actividad que todavía se encuentra en etapa experimental, pero que ya despierta expectativas tanto en el sector público como privado.
El acuerdo fue firmado en Casa de Gobierno por el gobernador Osvaldo Jaldo junto al ministro de Economía y Producción, Daniel Abad; el vicepresidente del IDEP, Juan Casañas; y el representante de Tucumán ante el CFI, Pedro Sandilli.
Durante el acto, Jaldo sostuvo que el avance del café representa “una oportunidad estratégica” para ampliar las alternativas productivas de Tucumán, históricamente ligada a actividades como la caña de azúcar, el limón, el arándano, la frutilla y la palta.
“El desafío es acompañar a quienes quieren invertir y producir en Tucumán. Somos una provincia que vive de su producción y por eso debemos abrir caminos para nuevas actividades que generen empleo genuino y desarrollo”, expresó el mandatario.
El gobernador también remarcó que la provincia no cuenta con recursos vinculados a la minería o el petróleo, por lo que consideró indispensable fortalecer el entramado agroindustrial local. En ese sentido, destacó que el financiamiento impulsado mediante el CFI permitirá brindar herramientas concretas a los productores con tasas accesibles y condiciones favorables.

Además, advirtió sobre el contexto económico complejo que atraviesa el país, marcado por la caída del consumo, las dificultades energéticas y las altas tasas bancarias. “En este escenario, el Estado tiene que estar presente para acompañar al sector privado y facilitar inversiones productivas”, afirmó.
Jaldo también hizo foco en la necesidad de avanzar con un trabajo técnico riguroso para asegurar el éxito de la experiencia cafetalera en Tucumán. “Es una actividad nueva para la provincia y requiere seleccionar correctamente las variedades y las zonas aptas para minimizar riesgos y garantizar resultados”, indicó.
En materia comercial, el mandatario resaltó que Argentina importa actualmente cerca del 95% del café que consume, situación que abre una oportunidad para el desarrollo local. En esa línea, destacó el interés de la empresa Cabrales S.A.
en absorber producción tucumana, generando previsibilidad para quienes decidan invertir en el sector. “Tucumán puede convertirse en una de las principales provincias productoras de café del país”, aseguró Jaldo.
Por su parte, Abad explicó que el programa contempla tanto asistencia técnica como financiamiento blando para emprendedores y productores interesados en iniciarse en la actividad. “El Estado pone a disposición herramientas y recursos para que el sector privado pueda desarrollarse, generar valor agregado y empleo”, afirmó el ministro.

El funcionario agregó que existe un creciente interés de empresarios y productores locales en incorporarse al cultivo de café y destacó que ya se avanzó en un acuerdo marco con Cabrales para garantizar canales de comercialización.
A su turno, Casañas señaló que más de 30 productores ya participaron de las convocatorias impulsadas por el IDEP y mostraron interés en acceder tanto a créditos como al acompañamiento técnico.
“El café puede transformarse en una alternativa económica muy importante para Tucumán. Argentina destina más de 500 millones de dólares al año a importar café de países como Brasil, Colombia y Vietnam. Si una parte de ese dinero quedara en nuestra provincia, la realidad económica sería diferente”, sostuvo.
El vicepresidente del IDEP explicó además que el cultivo atraviesa actualmente una etapa experimental y recordó que las plantas comienzan a producir a partir del tercer año, aunque pueden mantenerse activas hasta 25 años en zonas del pedemonte tucumano.
También remarcó la importancia de avanzar con criterios técnicos y ambientales adecuados para garantizar un crecimiento sostenible y mencionó que Tucumán posee condiciones aptas no solo para el café, sino también para otros cultivos emergentes como chilto y té de especialidad.
Sandilli, en tanto, brindó detalles de las líneas financieras lanzadas para acompañar el desarrollo del sector. Según indicó, los créditos tendrán tasas de entre el 21% y el 28%, con períodos de gracia, tasa fija durante los primeros dos años y plazos de devolución de hasta 48 meses. “El objetivo es dar previsibilidad y certidumbre a quienes están apostando por esta nueva actividad productiva”, afirmó. El funcionario precisó además que los fondos podrán destinarse a capital de trabajo, infraestructura, compra de maquinaria y obras civiles. Los montos iniciales van desde los $4 millones hasta los $100 millones, aunque aclaró que existen otras herramientas complementarias para ampliar el financiamiento según cada proyecto.
Desde el sector productivo también valoraron el impulso oficial al desarrollo del café tucumano. El ingeniero agrónomo Alejandro Koralsky consideró que el cultivo representa una oportunidad para diversificar la economía provincial y generar empleo genuino. “Estamos hablando de una actividad con enorme potencial productivo y social, especialmente en zonas del pedemonte donde hoy existen superficies con posibilidades de reconversión”, explicó. Koralsky destacó además el acompañamiento técnico del IDEP y sostuvo que avanzar en mecanismos de comercialización resulta clave para consolidar la actividad.

Por su parte, el productor Oscar Velasco Imbaud recordó que hace más de 16 años comenzó con experiencias piloto utilizando semillas provenientes de Costa Rica y aseguró que Tucumán ya demostró capacidad para producir café de alta calidad.
“Los mercados no hay que salir a buscarlos, vienen a buscar la producción”, sostuvo, al remarcar el interés que ya despertó el café tucumano entre especialistas y empresas vinculadas al sector. Velasco Imbaud señaló además que el desarrollo local permitiría sustituir importaciones y generar una nueva agroindustria con fuerte potencial de crecimiento.
En la misma línea, Dante Delgado valoró el acompañamiento financiero de la Provincia y consideró que la actividad puede tener un fuerte impacto económico y social. “El café demanda mucha mano de obra, especialmente en épocas de cosecha. Si esto crece, puede generar empleo genuino y mover distintas actividades vinculadas a la economía local”, expresó.
Tanto funcionarios como productores coincidieron en que el proyecto aún se encuentra en una etapa inicial, aunque remarcaron que las condiciones agroecológicas de Tucumán y el interés creciente del sector privado permiten proyectar un importante potencial de expansión para los próximos años.