
El proyecto de ley de biocombustibles presentado en el Senado de la Nación por legisladores de La Libertad Avanza abrió un nuevo debate dentro del sector sucroalcoholero tucumano. La iniciativa propone cambios en el régimen vigente, entre ellos una mayor participación del bioetanol en las naftas, la posibilidad de habilitar motores flex y la venta directa del combustible renovable. Para Máximo Bulacio, presidente del Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán, el texto contiene aspectos positivos, aunque advirtió que cualquier modificación debe aplicarse con tiempo, previsibilidad y análisis integral.
Bulacio destacó, en primer lugar, el aumento del corte obligatorio de bioetanol, que pasaría del 12% actual al 15%. Según explicó, ese incremento permitiría ampliar la participación del bioetanol de caña y de maíz en el mercado de combustibles. “Es un aumento del 3% por arriba del 12% actual que ya se venía aplicando. ¿Eso es beneficioso? Sí, es bueno, interesante”, sostuvo. Sin embargo, aclaró que el impacto real para Tucumán dependerá de cómo se instrumente la comercialización y de qué posibilidades se abran para el consumo directo.
Uno de los puntos que más valoró el dirigente cañero es la posibilidad de avanzar hacia el uso de motores flex, una tecnología que permite utilizar nafta o bioetanol en distintas proporciones. Bulacio comparó ese escenario con Brasil, donde este tipo de vehículos está ampliamente desarrollado, y señaló que Argentina tiene capacidad industrial para producirlos, aunque hasta ahora no contaba con un marco legal que habilitara su uso interno. “Hoy tendríamos esta posibilidad y vos podrías consumir bioetanol o podrías consumir combustible”, afirmó.
Para el presidente del Centro de Agricultores Cañeros, la venta directa de bioetanol podría representar una oportunidad importante para las provincias productoras. Explicó que, bajo el esquema actual, el bioetanol se incorpora a la nafta y luego las provincias vuelven a comprar el combustible ya mezclado. En cambio, con un sistema que permita el consumo directo, Tucumán y otras jurisdicciones productoras podrían reducir costos logísticos y aprovechar mejor su propia producción.
Respecto de la competencia entre el bioetanol de caña y el de maíz por el porcentaje adicional del corte, Bulacio consideró que el sector deberá adaptarse a una nueva dinámica. Señaló que el esquema actual ayuda a estabilizar el stock de azúcar, porque garantiza cupos y una demanda obligatoria. Sin embargo, también remarcó que la posibilidad de consumo directo podría ampliar el mercado y compensar los cambios. “Si uno hace el número, podríamos estar consumiendo lo mismo o más”, indicó. En ese sentido, defendió una combinación entre competencia y colaboración: “Acá sin colaboración no avanzamos”.
El dirigente reconoció que el proyecto puede generar resistencia dentro del sector, especialmente porque modifica reglas de juego conocidas. Según dijo, el precio fijado y los cupos garantizados ofrecen seguridad a productores e industriales, aunque también pueden limitar la búsqueda de nuevos mercados. “El concepto del cambio le da miedo a cualquier ser humano”, expresó.
De todos modos, Bulacio insistió en que el principal riesgo no está en el objetivo del proyecto, sino en la forma de aplicación. Consideró que una reforma de este tipo no debería implementarse de manera brusca, porque obliga a modificar logística, administración, sistemas, contratos, fletes y procesos internos. “Lo que creo que le falta a esta ley es un proceso de tiempo, donde se diga, en el plazo de tanto tiempo, con tal estructura, con tal metodología, vamos a ir llevando de esta situación actual a esta situación futura”, advirtió.