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OPINIÓN

La ciudad que queremos: un Código de Planeamiento Urbano con protagonismo de los vecinos

La actualización del Código de Planeamiento Urbano se presenta como una herramienta necesaria para ordenar el crecimiento de San Miguel de Tucumán ante los desafíos urbanos y ambientales actuales, en un contexto sin acompañamiento del Estado nacional y con obras impulsadas con recursos municipales. La reflexión forma parte de la mirada del secretario general de la Municipalidad, Rodrigo Gómez Tortosa, sobre la planificación y el futuro de la ciudad.

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Rodrigo Gomez TortosaTendencia de noticias
22 feb, 2026 02:06 p. m. Actualizado: 22 feb, 2026 02:06 p. m. AR
La ciudad que queremos: un Código de Planeamiento Urbano con protagonismo de los vecinos

San Miguel de Tucumán desde lo alto. Foto web.-

San Miguel de Tucumán, quinto aglomerado urbano del país, enfrenta desafíos urbanos y ambientales que exigen planificación, inversión y visión estratégica. La creciente intensidad y frecuencia de eventos hidrometeorológicos extremos, en línea con los efectos del cambio climático, impacta de manera directa en la vida cotidiana de los vecinos, afectando la movilidad, el acceso a los servicios y el normal funcionamiento de la ciudad.


Sin embargo, las transformaciones estructurales que una ciudad de esta escala necesita requieren un esfuerzo coordinado y sostenido que excede las capacidades locales. Históricamente, estas inversiones han contado con el acompañamiento del Estado nacional y de organismos internacionales, actores fundamentales para financiar obras de infraestructura que fortalecen la resiliencia urbana.


Ese acompañamiento del Estado nacional de la Libertad Avanza no existe. Frente a ese contexto, se vuelve aún más necesario contar con herramientas de planificación modernas, como la actualización del Código de Planeamiento Urbano. El Código de Planeamiento Urbano (CPU) que hoy rige en San Miguel de Tucumán fue aprobado en 1998, en un contexto urbano, social y ambiental muy diferente al actual. Muchas de las problemáticas que hoy interpelan a las ciudades no formaban parte de la agenda pública de entonces, o no se comprendía aún su impacto a largo plazo.


Pasaron casi treinta años y, durante todo ese tiempo, nadie se animó a encarar una reforma. Claramente no es un tema sencillo, implica debates, intereses, y decisiones que no siempre son cómodas. Sin embargo, la intendente Rossana Chahla decidió asumir esa responsabilidad, entendiendo que sin planificación no hay desarrollo posible, y que sin normas modernas no se puede construir una ciudad verdaderamente ordenada e integrada.


Lejos de ser una iniciativa improvisada, la reforma del CPU se inscribe en el marco del Plan Rector 2023 - 2030 de la ciudad, presentado al inicio de la gestión como hoja de ruta estratégica para el desarrollo urbano de la ciudad. A su vez, el proceso se alinea con las Directrices Internacionales sobre Planificación Urbana y Territorial de las Naciones Unidas, incorporando una mirada integral y sostenible a este proceso.


Desde hace tiempo que la discusión se da de forma colectiva en el ámbito del Consejo Económico y Social de San Miguel de Tucumán (CES) creado en 2024. Este organismo del municipio, integrado por consejeros, vecinos e instituciones de la ciudad, ya elaboró un primer dictamen, y continúa trabajando para seguir perfeccionando la propuesta, aportando distintas miradas que enriquecen el debate.


Queremos incluso que este proceso sea aún más participativo, porque consideramos importante que todos aquellos que quieran formar parte del proceso tengan la posibilidad de hacerlo. Es por ello que se realizarán audiencias públicas y espacios de participación en el Concejo Deliberante - quienes asumieron con compromiso la iniciativa-, donde los vecinos y vecinas podrán expresar sus opiniones y contribuir activamente a la construcción del nuevo CPU.


Esta decisión de planificar el futuro no es ajena a la gestión cotidiana de Rossana Chahla, sino que se expresa en un conjunto concreto de obras que hoy están transformando la ciudad con una mirada de desarrollo y cuidado ambiental. La Municipalidad avanza con un plan sostenido de pavimentación y repavimentación de calles en todos los distritos -hoy son 328-, la instalación de nuevos complejos semaforizados -siendo 47 por toda la ciudad- y la modernización del sistema de señalización vial y cámaras inteligentes de seguridad -505 operativas-.


En particular también cabe destacar, la recuperación y revalorización integral de 67 plazas durante 2025 que vuelven a ser lugares de encuentro para los vecinos con el programa la Muni en las Plazas. A ello se suma la incorporación de tecnología de vanguardia, como el relevamiento topográfico aéreo con sistema LiDAR, que permite planificar con precisión obras pluviales y de infraestructura, saldando una deuda histórica de la ciudad. Estas acciones reflejan una decisión política clara de ordenar el crecimiento urbano y acompañar el desarrollo con inversión, planificación y presencia territorial.


Es importante destacar que todas estas obras han sido y continúan siendo ejecutadas íntegramente con recursos del Municipio, sin ningún acompañamiento del Estado Nacional. En un contexto en el que se ha retraído la inversión en infraestructura y servicios en todo el país, en San Miguel de Tucumán, existe una decisión política firme de la intendente Rossana Chahla de sostener la obra pública y seguir dando respuestas concretas a los vecinos. Somos plenamente conscientes de que aún queda mucho por hacer, porque las deudas estructurales de la ciudad son el resultado de décadas de desinversión y postergación. Sin embargo, también es innegable lo alcanzado en apenas dos años de gestión, con avances concretos que no solo comienzan a revertir ese atraso histórico, sino que también sientan las bases de una ciudad más ordenada, equitativa y preparada para el futuro.


En suma, el Código de Planeamiento Urbano, lejos de ser una normativa abstracta, define cómo vivimos hoy y también qué ciudad van a heredar las generaciones que vienen tras la nuestra. Este proceso abierto representa una discusión postergada durante años, actualizar lo que era necesario y pensar a San Miguel de Tucumán con una mirada responsable, estratégica y con visión de futuro.


El autor de esta nota es Politólogo, Abogado y actual Secretario General de la Municipalidad de San Miguel de Tucuman.

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