
Por Raúl García
Socio Fundador y Director
de RG & Asociados - Data Consulting
Ex titular de la Dirección de Estadística
de la Provincia de Tucumán
La discusión reciente sobre el IPC volvió a poner en primer plano una pregunta técnica: ¿cuánto cambia el índice cuando se actualizan las ponderaciones de la canasta de consumo? Para aproximar una respuesta con evidencia, se realiza un ejercicio simple y transparente para la región Noroeste (NOA), utilizando las variaciones por división publicadas por el INDEC y dos estructuras de ponderaciones: ENGHo 2004–2005 (vigente) y ENGHo 2017–2018 (estructura alternativa).
El resultado para diciembre de 2025 es claro: aplicando las mismas variaciones por división, el IPC del NOA habría sido 3,18% con ponderadores 2004–2005 y 3,27% con ponderadores 2017–2018. La diferencia es de 0,09 puntos porcentuales: aproximadamente una décima.
Este resultado sugiere que, al menos para un dato mensual como el de diciembre de 2025, el efecto “mecánico” del cambio de ponderaciones es acotado. En términos comunicacionales, es un punto relevante: la actualización metodológica puede ser necesaria y deseable, pero no necesariamente implica saltos grandes en el dato mensual.

El ejercicio también ayuda a ordenar otra discusión: cuando el movimiento de precios está dominado por rubros con mayor peso en la canasta nueva (por ejemplo, servicios regulados), el impacto puede aumentar. De hecho, una simulación ilustrativa muestra que, si lo único que subiera fueran tarifas, cada 1% adicional de aumento aportaría alrededor de 0,05 pp más al IPC con ponderaciones 2017–2018 respecto de 2004–2005.
Un punto adicional merece ser señalado. La estructura de ponderaciones basada en la ENGHo 2017–2018, si bien representa una actualización respecto de la canasta actualmente vigente, también refleja patrones de consumo previos a la pandemia y a los fuertes shocks de precios relativos observados en los últimos años. En ese sentido, se trata de una canasta que nace con cierto rezago. Las buenas prácticas internacionales sugieren actualizar las ponderaciones con una periodicidad cercana a los cinco años, precisamente para evitar este tipo de desalineamientos.
En síntesis, el debate metodológico es importante, especialmente para entender cambios en precios relativos y horizontes más largos, pero conviene distinguir entre: (i) el efecto puntual sobre un dato mensual y (ii) el efecto acumulado en escenarios de shocks persistentes. A su vez, la discusión pone de relieve la importancia de contar con reglas claras y previsibles para la actualización de las canastas de consumo. Esa distinción —y esa previsibilidad— suelen perderse en el debate público, y son claves para proteger la credibilidad estadística y mejorar la comunicación económica.