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Bajo la consigna "¿Tucumán, respira?", la organización de la sociedad civil Meta Tucumán llevó a cabo la tercera edición del Foro Tucumán Responsable, una jornada multidisciplinaria que congregó a científicos, autoridades provinciales, productores agropecuarios, industriales azucareros y empresas de servicios para abordar de manera integral la problemática de las quemas rurales y su impacto directo en la atmósfera. A lo largo del encuentro, las diversas disertaciones ofrecieron una radiografía técnica y humana sobre el fenómeno, articulando desde los registros cuantitativos de material particulado y las afecciones respiratorias y sistémicas en la población, hasta las complejidades jurídicas de fiscalización estatal, las dificultades socioeconómicas que atraviesan los pequeños cañeros para mecanizarse y los riesgos extremos que los incendios provocan sobre la infraestructura energética regional.
La apertura institucional del evento estuvo a cargo de las codirectoras ejecutivas de Meta Tucumán, Nachi y Paula Durán, quienes destacaron la importancia de propiciar el diálogo intersectorial en temáticas sensibles para la comunidad. En su mensaje de bienvenida, remarcaron: "Este es el tercer año consecutivo en el que logramos reunir a representantes del sector público, del sector privado, de las organizaciones de la sociedad civil y a ciudadanos comprometidos para conversar sobre problemáticas que nos atraviesan a todos los tucumanos". Asimismo, puntualizaron el foco específico de esta edición señalando que "este año nos convoca una problemática distinta pero igualmente cercana a nuestra vida cotidiana: las quemas y nuestra relación con el fuego, una problemática que involucra nuestra salud, nuestro ambiente, nuestra forma de producir y también nuestras prácticas culturales que con el tiempo hemos naturalizado". A su vez, enfatizaron que el espacio no se diseñó para buscar un único culpable, sino para "entender por qué suceden determinadas prácticas, cuáles son sus consecuencias y sobre todo qué podemos hacer para cambiarlas, porque el aire que respiramos no distingue entre sectores, instituciones ni posiciones".
Seguidamente, tuvo lugar la disertación individual a cargo de la licenciada María Marta Sáez, biotecnóloga, docente e investigadora del Laboratorio de Estudios Atmosféricos del Inquinoa (organismo de doble dependencia entre el CONICET y la Universidad Nacional de Tucumán) e integrante de la iniciativa Breathe2Change (foto inferior). Durante su exposición, Sáez desmitificó la idea de que la contaminación aérea sea un factor imperceptible y detalló las características del material particulado fino: "El material particulado o por sus siglas en inglés PM es una mezcla de partículas sólidas y líquidas que se quedan en suspensión en la atmósfera: puede ser hollín, polvo, restos de metales, restos de combustión, que se dividen por su tamaño. El material particulado mide como mínimo 30 veces menos que un cabello humano, y eso es lo que le reviste la gravedad, porque es tan pequeñito que puede permanecer flotando mucho tiempo en la atmósfera, puede trasladarse miles de kilómetros e incluso entrar en nuestro organismo".

En cuanto a las particularidades geográficas y climáticas locales, la científica precisó que el territorio provincial presenta condiciones que agravan el estancamiento del humo: "Tucumán es un caso particular de estudio porque la geografía sí nos afecta: nosotros tenemos un cordón montañoso hacia el oeste que impide que el viento disperse contaminantes; por otro lado, en la estación seca es el momento donde además de la contribución que nosotros hacemos, el transporte, se suman las fuentes de emisión de las chimeneas de los ingenios y de las quemas de algunos campos porque estamos justo desarrollando el momento de la zafra azucarera... geografía, clima y la actividad del hombre se alían con el peor destino". Al compartir los resultados de su tesis de maestría, donde cruzó datos del Sistema Provincial de Salud (SIPROSA) y del laboratorio atmosférico a lo largo de 15 meses en San Miguel de Tucumán, reveló: "De las 64 semanas epidemiológicas que dura el estudio, 30 superábamos el límite admisible y además en la semana 32, que no es un dato menor, los hospitales recibieron 329 consultas por patologías respiratorias". Además, advirtió sobre la peligrosidad biológica del contaminante al sostener que "la toxicidad depende de la composición de la partícula" y que "el material particulado sirve de transporte de virus y bacterias, lo cual explica por qué cuando hay altas concentraciones de contaminación de material particulado hay una mayor incidencia de enfermedades respiratorias".

La primera mesa panel, titulada "Miradas de la salud, la gestión ambiental y la investigación sobre la producción cañera", contó con la moderación de Rodrigo, voluntario de Meta Tucumán, y reunió a referentes del sector público y académico. En representación del Gobierno provincial disertó Facundo Moreno Majnach, subsecretario de Medio Ambiente de Tucumán (foto inferior), quien explicó la transversalidad del daño provocado por el fuego al afirmar que "la quema de biomasa, la afectación que genera a la atmósfera, sabemos que es transversal: no solo afecta a la salud, afecta a la productividad, a los suelos, afecta al ambiente, al tránsito, a la seguridad vial, al tránsito aeroportuario, a áreas protegidas". Repasó la evolución histórica de la zafra, recordando que "hace 20 años se quemaba el 90 o 100% de la caña de azúcar en Tucumán y era lógico porque el fuego, como se explicó, era una herramienta, era el paquete tecnológico del cual disponían los productores agropecuarios; de hecho el fuego fue una de las formas de erradicar formas de trabajo insalubre, muchas veces en situaciones de servidumbre, muchas veces en trabajo infantil... pasamos a un 2024 donde hablamos de un 14%, y este año, un año húmedo, hasta septiembre no sé si superamos el 4% del total de la caña implantada".

Al ser consultado sobre las dificultades para aplicar sanciones efectivas, el funcionario provincial describió el engorroso proceso administrativo: "El procedimiento, la parte sancionatoria, es muy compleja: ustedes imagínense que empieza con una georreferencia en medio de la nada, en medio de propiedades rurales; tenemos que acudir o pasar por un procedimiento largo que es de la Dirección de Catastro, el Registro Inmobiliario, de allí cuando tenemos un titular ir a la Cámara Nacional Electoral para conseguir el domicilio, ir al Registro Público de Comercio si es una persona jurídica... el cuello de botella pasa un poco por el procedimiento". Agregó que la dispersión dominial de los predios y las exigencias de notificaciones fehacientes demoran las causas, al tiempo que destacó la incorporación de imágenes satelitales provistas por la CONAE y la capacitación de inspectores para tecnificar las inspecciones y respaldar los sumarios.
A su turno, el ingeniero agrónomo Juan Fernández de Ullivarri, investigador de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) y administrador del programa de certificación Local GAP para caña sin fuego (foto inferior), aportó la perspectiva agronómica y productiva. El especialista aseguró que "hace por lo menos 30 años que venimos intentando hacer investigaciones que lleven a demostrar que al cañero no le conviene quemar; esto ya prácticamente está demostrado, el cañero, la gran mayoría de los cañeros lo sabe y de hecho la mayoría trabaja así". Al detallar los números del sector, Fernández de Ullivarri expuso: "Hoy en Tucumán se cultivan 305.000 hectáreas de caña... de esas 305.000 hectáreas, este año que es el mejor año de la serie, solo se quemaron 10.000 hectáreas... hay un 90% que no quiere quemar, que sabe que no le conviene quemar; de ese 90% hay 60.000 hectáreas certificadas con Local GAP, es hoy el cultivo con mayor superficie certificada en la provincia".

No obstante, Fernández de Ullivarri identificó con precisión cuál es el obstáculo más complejo para erradicar el fuego remanente: "Ese 10% es el núcleo más duro, es el núcleo de pequeños productores que ya no es un problema solo ambiental, es un problema social: ellos no tienen la tecnología... ese pequeño productor cosecha su caña de forma manual con su misma familia; una máquina integral no le soluciona el problema porque una máquina integral lleva gasoil, lleva costo y toda la pequeña ganancia que tiene ese productor se la llevaría la máquina".
Completando esa primera mesa, el médico e investigador del CONICET Rodrigo Marañón, secretario de innovación de la Facultad de Medicina de la UNT (foto inferior), alertó sobre los daños subclínicos y la necesidad de generar evidencia epidemiológica autóctona. Marañón graficó la dimensión microscópica de las partículas y diferenció el hollín visible de las amenazas imperceptibles: "El hollín o esa lluvia negra no es el problema porque eso lo veo; el problema es lo que no se ve, lo invisible, y estas partículas de material particulado 2.5 atraviesan la barrera alvéolo-capilar y entran a la sangre, y eso despierta no solamente a nivel respiratorio sino a nivel sistémico". Al reseñar la investigación llevada adelante junto al neumonólogo Héctor Altieri en escuelas primarias, relató: "Evaluamos en 12 escuelas en la zona agroindustrial a través de la ruta 38 cercana a los ingenios, medimos el material particulado y consultamos por síntomas respiratorios y oculares, y después elegimos dos zonas controles que fueron Tafí del Valle y Burruyacú... encontramos que hay mayor dificultad respiratoria durante la noche, durante el día hay mayor cantidad de sibilancias, mayor cantidad de consultas durante esa época". El médico remarcó además que la exposición sostenida desencadena procesos inflamatorios vinculados a eventos cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y partos prematuros, alertando que "cuando hay una inversión térmica hace que esas partículas se mantengan en el aire más tiempo y que lo respiremos más tiempo, y más si tenemos el cordón montañoso: es como si fuéramos fumadores pasivos".

La segunda mesa de debate abordó las experiencias de sustentabilidad, el transporte de energía y la articulación público-privada, con la moderación de Francisco, voluntario de la organización anfitriona. En primer término expuso Manuel Ponce, productor cañero y miembro de la Mesa de Gestión Ambiental de la provincia (foto inferior), quien reivindicó la transformación tecnológica del campo: "Hemos visto una evolución en la actividad más importante que tiene la provincia desde todos los aspectos: lo económico, lo social, lo productivo... hemos visto pasar de los sistemas de cosecha semimecanizados a totalmente mecanizados... desmitificar eso de que el ambiente no es negocio: para nosotros es sumamente importante, hemos aprendido a convivir con las nuevas condiciones de producción". En su relato histórico, recordó que "el changuito cañero que teníamos en Tucumán eran niños que trabajaban en la caña de azúcar pelando caña; el fuego vino como una solución para ese niño que estaba en el campo para sacarlo y que vaya a la escuela; después resulta que el fuego nos trajo problemas ambientales, entonces estamos en la evolución de sacar el fuego de los campos con maquinaria". Asimismo, defendió el rol ecológico del cañaveral en pie: "La caña de azúcar como cultivo consume mucho dióxido de carbono: tenemos prácticamente 10 a 11 meses la caña verde creciendo y consumiendo dióxido de carbono... imagínense un Tucumán sin caña de azúcar: vamos a seguir limpiando la atmósfera con las 300.000 hectáreas de caña durante 10 meses, trabajo no remunerado de un cultivo excepcional que encima brinda energía, da seguridad alimentaria y puede brindar un combustible no fósil".

A su lado, el licenciado Germán Latina, jefe de Higiene, Seguridad Laboral y Medio Ambiente del Ingenio Santa Rosa (foto inferior), compartió el modelo asociativo que implementó la compañía fabril para integrar a los minifundistas sin marginarlos: "No podemos descuidar al pequeño productor; nosotros como compañía hemos decidido una política de ayudar al pequeño productor en toda esa cadena, compartirle nuestra experiencia y hacer que su caña llegue a nosotros en verde; financiamos dos máquinas ya a pequeños productores, una de ellas abarca a la cooperativa Don Pedro donde hay más de 110 familias... no podemos desentendernos de decir 'no te recibo la caña quemada', sino decir 'sí te voy a recibir y sí te voy a ayudar dándote la tecnología, dándote un gasoil más barato porque somos compradores a mejor precio'". Latina describió además el salto de escala en las tierras propias y arrendadas de la firma: "Nosotros pasamos de 5.000 a 8.800 hectáreas libres de fuego... nació de un compromiso en donde el subsecretario de Medio Ambiente nos desafió a que seamos más... hacer el saltito de 8 a 10 ya no nos cuesta nada porque el sistema está: la maquinaria, la cultura, la educación".

Por su parte, Ezequiel Mateo, representante técnico de la transportadora eléctrica TRANSENER (foto inferior), detalló la gravedad operativa y el riesgo de colapso energético que generan las quemas en las inmediaciones del tendido de alta tensión. El especialista advirtió que "un fuego es una condición de riesgo para la comunidad, para el brigadista, el bombero o quien esté en cercanía de la instalación... el fuego y el humo provocan descargas en cercanía de las líneas de alta tensión... nosotros tenemos dos líneas de extra alta tensión muy importantes que vinculan el centro del país con el norte y del NOA con el NEA; una línea que sale acá en Tucumán puede apagar medio país hacia el norte o medio país hacia el sur". Como ejemplo crítico, relató un siniestro ocurrido en el complejo térmico El Bracho: "En El Bracho, un centro de generación de energía muy importante en el norte donde toman gas del gasoducto y generan energía, el gasoducto en alta presión tiene sistemas de seguridad que se llaman venteos; se prendió fuego el cañaveral que está alrededor de la planta y el fuego quedó a poquitos metros de una válvula de venteo, con lo que podría haber implicado que llegara hasta esa instalación". Ezequiel sumó el impacto de los incendios intencionales en banquinas y basurales clandestinos sobre las rutas 157 y 38, señalando que provocan desconexiones intempestivas en las redes de transporte.

El cierre de las disertaciones y de la jornada estuvo a cargo del presidente de Meta Tucumán, Francisco De Rosa (foto inferior) quien sintetizó el espíritu cívico del encuentro y reflexionó sobre la madurez comunitaria alcanzada tras seis años de labor institucional: "Lo que estamos aprendiendo en estos seis años de vida de Meta Tucumán es mucho más sencillo de lo que parece: sentarnos a conversar, juntarnos con los otros, cruzarnos con otros tucumanos, escuchar la opinión de los demás, dedicarle tiempo a la provincia, participar, concluir cosas en conjunto... este foro, a diferencia de los anteriores que han sido de la basura y de seguridad vial, ha tocado intereses económicos y nos ha costado mucho organizarlo; pero acá estamos, se ha logrado llevar adelante y creo que las conclusiones son muy buenas".

Finalmente, De Rosa delimitó el alcance de la sociedad civil frente al rol del Estado: "El rol de Meta Tucumán es visibilizar, es juntarlos, es tejer redes; la ejecución es estatal, las políticas públicas son estatales... nosotros podemos hablar un montón de cosas muy interesantes hoy y sacar un montón de conclusiones muy buenas, pero si atrás de esto no hay un Estado que toma estas conclusiones y lleva adelante los proyectos, no va a haber una solución; lo bueno es que todos podemos presionar para que eso suceda".