Dólar Oficial
$1.540
Dólar Blue
$1.565
Dólar Tarjeta
$2.002
Euro
€1.712,17
Real
R$304,11
Azúcar Tucumán · 50kg
$36.375
Azúcar Int. · Londres N5
US$24,707
Azúcar Int. · EEUU N11
US$423,29
Bioetanol de caña ($/L)
1.083
Bioetanol de maíz ($/L)
992.806

La organización del negocio azucarero guatemalteco, su capacidad de reinversión y la relación entre los ingenios y los productores despertaron el interés de la industria tucumana. Esos fueron algunos de los ejes de la visita de representantes del ingenio Magdalena, quienes hicieron una escala en Tucumán antes de dirigirse a Chile. Invitados por Ingenios de Tucumán, mantuvieron un encuentro en el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT), donde compartieron experiencias sobre la actividad en ambos países.
Para Martín Franzini, gerente general de Ingenios de Tucumán, el valor de ese intercambio está en conocer una experiencia que ofrece referencias para pensar el desarrollo del sector argentino. “Guatemala es mucho más parecido a nosotros, tiene relativamente pocos jugadores”, señaló. Jorge Etchandy, gerente general del IPAAT, coincidió en el interés que despierta ese modelo y destacó que el aprendizaje abarca tanto las inversiones en fábricas y campos como “la relación del cañero con el industrial” y el vínculo entre el sector privado y el Estado.
Franzini explicó que uno de los aspectos que observan es la manera en que la agroindustria guatemalteca logró organizar sus mercados. Según describió, el desempeño comercial, tanto en la exportación como en las ventas internas, y una relación sólida con los cañeros generaron condiciones para volver a invertir en la actividad. “Hoy es un sector moderno”, sostuvo sobre el ingenio fundado en Guatemala en 1983 por la familia Leal Pivaral.

La tecnología fue otro punto de coincidencia. Franzini mencionó los sistemas de riego, la modernización de los ingenios y las herramientas que permiten seguir lo que sucede en el campo y en la fábrica. “Los centros de monitoreo del campo y de fábrica, parece otra industria, honestamente”, expresó al describir lo que conoció de esa experiencia.
El intercambio tuvo, además, una contraparte local: los visitantes conocieron los sistemas de información del IPAAT. Etchandy contó que les mostraron las herramientas con las que trabaja el organismo. “Lo valoraron” y “nos dieron una muy buena devolución sobre nuestra organización”, afirmó. El gerente vinculó esa presentación con el objetivo de consolidar al instituto como una referencia para acceder a información y acompañar la toma de decisiones en tiempo real.
La elección del IPAAT como lugar de encuentro respondió a la intención de ampliar las voces que escucharía la delegación centroamericana. Franzini explicó que buscaban sumar a la perspectiva de la empresa una mirada sobre el conjunto de la actividad sucroalcoholera provincial. La reunión permitió presentar las características del mercado argentino, en particular del tucumano, y conocer cómo se abordan en Guatemala los principales temas de la agroindustria.

La visita también dio continuidad a contactos previos entre ambas partes. Franzini indicó que ya habían viajado a conocer la experiencia guatemalteca y que ahora los representantes de Magdalena devolvieron la visita. El propósito, explicó, es sostener el intercambio técnico y compartir una mirada del mercado a largo plazo. Etchandy ubicó el encuentro dentro de una agenda de vínculos internacionales del IPAAT que este año incluyó visitas de representantes de Colombia y Brasil, además del embajador de la India.
En la lectura de Franzini, el proceso guatemalteco también tuvo efectos sobre la valoración que la sociedad de ese país tiene sobre la actividad. “Hoy en Guatemala trabajar en el sector azucarero es un prestigio”, afirmó. Lo relacionó con un camino de modernización y con el trabajo de los distintos actores para organizar el sector.
El interés de acercar a Magdalena al IPAAT fue, así, en ambas direcciones: que la delegación conociera una visión más amplia de la agroindustria tucumana y que las instituciones locales pudieran escuchar cómo se construyó el modelo guatemalteco. La escala dejó planteada una agenda de aprendizaje sobre cuestiones concretas: cómo mejorar los vínculos dentro de la cadena, sostener la reinversión y aprovechar la información y la tecnología para gestionar la producción.