
El calendario escolar todavía no comenzó y ya hay señales de alerta en el sistema educativo argentino. Según el informe “Calendarios escolares 2026: horas de clases y planificación provincial del año escolar”, elaborado por Argentinos por la Educación, 718.712 alumnos de primaria en el país no alcanzarán el mínimo anual de 760 horas de clase fijado por el Consejo Federal de Educación (CFE). Entre las provincias más comprometidas aparece Tucumán, donde el 72% de los estudiantes quedará por debajo del piso obligatorio, uno de los niveles más altos del país.
El dato posiciona a la provincia del noroeste entre las jurisdicciones con mayor déficit planificado de tiempo escolar, junto con Santa Cruz (91%) y La Rioja (87%). El fenómeno, sin embargo, no se limita a Tucumán: también alcanza a San Juan, Río Negro, Buenos Aires y Chubut, aunque con proporciones menores.
El informe, elaborado por Gustavo Zorzoli, María Sol Alzú y Tomás Besada, analiza la cantidad de días y horas de clase planificadas oficialmente por los ministerios provinciales para 2026. Para calcular las horas efectivas proyectadas, se consideraron las fechas de inicio y finalización del ciclo lectivo, se restaron feriados nacionales y provinciales, el receso invernal y -en un segundo escenario- las jornadas institucionales que implican suspensión de clases.
El resultado muestra que 17 jurisdicciones cumplirán el mínimo de 760 horas, pero siete no lo harán para una proporción significativa de sus alumnos. En el caso tucumano, la combinación de calendarios más breves y jornadas simples de menor duración -que pueden oscilar entre 4 y 5 horas diarias- explica la caída por debajo del estándar federal.
La normativa vigente establece que un día efectivo de clase debe tener al menos 4 horas reloj de actividad pedagógica y que el calendario anual debe garantizar 760 horas de enseñanza en primaria, además de aspirar a 190 días de clase, una meta que en 2026 solo alcanzarán tres provincias: Santiago del Estero (192 días), San Luis (191) y Mendoza (190).
Tucumán y la paradoja del calendario formal
Aunque el país muestra avances desde la pandemia en la cantidad de días planificados -con un promedio nacional que pasó de 178 días en 2020 a 187 en 2024-, en 2026 se registra un retroceso a 185 días promedio. En este contexto, Tucumán integra el grupo de jurisdicciones donde la planificación misma ya anticipa un déficit de horas de enseñanza.
El problema se agrava por una limitación estructural: Argentina no cuenta con datos oficiales sobre la cantidad real de días y horas efectivos de clase, ni sobre presentismo docente, paros, ausentismo estudiantil o cierres por problemas edilicios o climáticos. Por eso, advierte el informe, la distancia entre lo planificado y lo efectivamente enseñado podría ser aún mayor que la prevista en el papel.

“Por séptimo año consecutivo analizamos los calendarios escolares del nivel primario y la serie nos muestra que, si bien mejoró el cumplimiento de los 180 días, la mayoría de los responsables educativos no cumple con el acuerdo federal de alcanzar los 190 días de clase”, sostuvo Zorzoli, coautor del informe. Según el especialista, el hecho de que en 2026 solo el 12% de las jurisdicciones llegue a esa meta evidencia un incumplimiento sistemático sin consecuencias administrativas.
El especialista en gestión educativa Flavio Buccino señaló que el calendario escolar “no es un simple trámite administrativo”, sino la base que organiza el tiempo de enseñanza. Advirtió que conflictos laborales, problemas de infraestructura, factores climáticos y ausentismo erosionan aún más el tiempo pedagógico real. “Sin un sistema de monitoreo nominal que registre lo que sucede día a día, los 190 días establecidos pueden quedar en una meta teórica”, explicó.
Desde otra mirada, Teo Saralegui, coordinador de Investigación e Incidencia Pública de Asociación Conciencia, sostuvo que cumplir con los días de clase es una condición necesaria pero no suficiente. “Se necesitan políticas que aseguren escuelas abiertas, docentes bien formados y comunidades educativas comprometidas”, señaló.
El informe también revela una tensión estructural: mientras 23 jurisdicciones cumplen el mínimo legal de 180 días de clase fijado por la Ley 25.864, solo una minoría avanza hacia estándares más exigentes. Catamarca, por ejemplo, tiene planificados 178 días, por debajo incluso del piso histórico.

Para Tucumán, el desafío es doble. Por un lado, mejorar la planificación del calendario para cumplir con las 760 horas mínimas. Por otro, enfrentar la
falta de datos sobre el tiempo real de enseñanza, una ausencia que dificulta evaluar la calidad educativa y el impacto real en los aprendizajes.
El diagnóstico que surge del informe y de los especialistas coincide en un punto central: sin información pública y sin mecanismos de control efectivos, la educación argentina enfrenta una brecha persistente entre la planificación y la realidad. En provincias como Tucumán, donde una amplia mayoría de los alumnos ya parte con menos horas previstas que las establecidas por el CFE, esa brecha amenaza con profundizar desigualdades educativas preexistentes.