
La muerte de Catherine O’Hara conmocionó a la industria del entretenimiento y a millones de espectadores en todo el mundo. La actriz falleció a los 71 años en Los Ángeles, luego de atravesar una breve enfermedad, según se informó oficialmente. Dueña de un estilo único, supo combinar humor ácido, sensibilidad y un carisma inconfundible que la transformaron en un ícono cultural.

Nacida en Toronto, Canadá, O’Hara dio sus primeros pasos en la comedia dentro del mítico Second City, semillero de grandes talentos. Allí integró el elenco de SCTV, programa que marcó un antes y un después en la televisión canadiense y funcionó como plataforma de lanzamiento para figuras como John Candy, Rick Moranis y Eugene Levy, con quien compartiría una extensa y recordada trayectoria artística.
Su salto definitivo al reconocimiento mundial llegó con el cine. En los años 80 y 90 se destacó en títulos que hoy son clásicos, como Beetlejuice y, especialmente, Mi pobre angelito, donde interpretó a Kate McCallister, la madre desesperada que corre contra el tiempo para reencontrarse con su hijo Kevin. Ese personaje la convirtió en una figura entrañable del cine familiar y quedó grabado en la memoria colectiva.

Lejos de quedar anclada en el pasado, O’Hara volvió a brillar en la televisión con Schitt’s Creek, serie que la consagró ante nuevas audiencias y le valió premios y elogios de la crítica. Su carrera incluyó además trabajos en animación, cine de autor y producciones recientes, reafirmando su versatilidad y vigencia hasta sus últimos años.