
La Iglesia Católica celebra este sábado la festividad de San Juan Bosco, sacerdote y pedagogo italiano que falleció el 31 de enero de 1888 en la ciudad de Turín y fue canonizado en 1934. Su figura permanece vigente por una obra que trascendió su tiempo y que hoy continúa impactando a millones de jóvenes en todo el mundo.
Nacido en 1815 en el seno de una familia campesina y humilde, Don Bosco fue ordenado sacerdote en 1841, tras formarse en el seminario arzobispal de Turín. Desde sus primeros años de ministerio, mostró una especial sensibilidad por los jóvenes en situación de pobreza y abandono, a quienes brindó contención, educación y formación espiritual.
En 1851 sentó las bases de la Congregación de los Sacerdotes de San Francisco de Sales, conocidos como salesianos, aprobada oficialmente en 1860. Más tarde impulsó también el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, rama femenina de la obra salesiana, dedicada principalmente a la educación de niñas y jóvenes.

La obra fundada por Don Bosco tiene hoy una presencia global: los salesianos cuentan con más de 17.000 centros en 105 países, que incluyen colegios, parroquias y espacios de formación. A su vez, las Hijas de María Auxiliadora administran unos 16.000 centros en 75 países, con una fuerte orientación hacia la educación y promoción de la juventud más vulnerable.
Además de su labor pastoral y educativa, San Juan Bosco fue un prolífico autor. Publicó más de cuarenta libros de carácter teológico y pedagógico y recopiló los denominados “Sueños de Don Bosco”, un conjunto de 159 relatos que reflejan su espiritualidad y, en algunos casos, visiones de carácter premonitorio. Uno de ellos estuvo vinculado a la Patagonia argentina y dio origen a la presencia salesiana en esa región, donde se desarrolló la catequesis de pueblos originarios.
En la Argentina, la congregación salesiana desarrolla su misión a través de más de cien obras distribuidas en 22 provincias, organizadas en las regiones Norte y Sur. Su tarea abarca la educación formal, la formación para el trabajo, la catequesis, la evangelización juvenil y el acompañamiento de niños y adolescentes en situación de riesgo social.
La celebración de San Juan Bosco renueva cada año el legado de un santo que entendió la educación como un camino de inclusión, fe y esperanza, y que hizo de la cercanía con los jóvenes una verdadera forma de evangelizar.