
Santiago Maratea quedó en el centro de la polémica luego de ser acusado en redes sociales por presuntas estafas vinculadas a un nuevo emprendimiento de trajes de baño que no logró despegar. La controversia se desató cuando varios compradores reclamaron la entrega de las prendas adquiridas y comenzaron a exigir devoluciones públicas.
Según explicó el propio influencer, el proyecto consistía en el diseño de un traje de baño con un formato particular, más largo de lo habitual y con una impronta urbana. Sin embargo, la iniciativa tuvo escasa respuesta comercial y apenas se concretaron 25 ventas, de las cuales una parte no llegó a destino por inconvenientes ajenos a su control.
Maratea detalló que la situación se complicó cuando la fábrica asociada atravesó un episodio grave que afectó su funcionamiento, lo que impidió completar la producción y los envíos pendientes. En ese contexto, aseguró que ya realizó devoluciones de dinero y que está dispuesto a reintegrar el monto a quienes aún no recibieron su compra para evitar mayores conflictos.
El influencer también remarcó que su intención nunca fue perjudicar a nadie y que el episodio lo tomó por sorpresa, especialmente por el impacto que tuvo en su imagen pública. Mientras tanto, el caso reabrió el debate en redes sobre los riesgos de emprender, la delegación de responsabilidades y la exposición que enfrentan las figuras públicas cuando un proyecto no resulta como se esperaba.