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Las crecidas de los ríos vinculadas al fenómeno climático de El Niño comenzaron a tener un fuerte impacto sobre la actividad ganadera en distintas regiones de la Argentina. Desde agosto, 147.500 bovinos y bubalinos debieron ser evacuados de zonas afectadas por las inundaciones, en un operativo que abarca establecimientos rurales de cinco provincias. Ante esta situación, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) dispuso facilidades administrativas para acelerar los traslados y reducir los riesgos sanitarios.
De acuerdo con los registros difundidos por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, las evacuaciones se concentraron en Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Santa Fe y la zona de islas de Buenos Aires. Se trata de regiones donde el avance del agua sobre los campos obliga a los productores a buscar terrenos más elevados y reorganizar el manejo de sus rodeos para evitar pérdidas de animales.
La magnitud de los desplazamientos refleja las dificultades que atraviesan los establecimientos afectados. Según el organismo sanitario, la cantidad de cabezas movilizadas creció un 102% en comparación con el mismo período de 2025. Para concretar las evacuaciones fueron necesarios 7.448 traslados, registrados mediante la emisión del Documento de Tránsito electrónico (DT-e), obligatorio para formalizar los movimientos de hacienda.
Las cifras corresponden a un balance parcial y podrían incrementarse durante las próximas semanas. La evolución de las crecidas y las condiciones particulares de cada región determinarán la necesidad de nuevos desplazamientos. En este escenario, la disponibilidad de lugares seguros para alojar a los animales y la posibilidad de movilizarlos antes de que el agua alcance los establecimientos resultan fundamentales.
Frente a la emergencia, el Senasa implementó facilidades para simplificar las gestiones vinculadas con la evacuación. Entre ellas se encuentran la emisión del DT-e y los trámites de inscripción de productores en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA). El objetivo es evitar que las exigencias administrativas demoren movimientos que deben concretarse con urgencia para preservar la hacienda.
El organismo también contempla medidas excepcionales para el cumplimiento de determinados requisitos sanitarios asociados al traslado. Estas disposiciones permiten atender las dificultades operativas que generan las inundaciones, aunque no eliminan las obligaciones correspondientes. Los requisitos pendientes deberán completarse una vez que los animales lleguen al establecimiento de destino.
Recomendaciones para proteger los rodeos
Además de las facilidades administrativas, las autoridades sanitarias insistieron en la importancia de anticiparse al avance del agua. Una de las principales recomendaciones consiste en identificar potreros elevados o sectores seguros donde pueda resguardarse la hacienda. También resulta necesario disponer de reservas de alimento y garantizar el acceso a agua potable, especialmente cuando las inundaciones dificultan el abastecimiento habitual de los establecimientos.
En cuanto a los movimientos, el Senasa aconseja iniciar las evacuaciones entre 24 y 48 horas antes de la llegada del agua, siempre que las condiciones permitan prever su avance. Los arreos deben organizarse en grupos reducidos para facilitar el manejo de los animales y disminuir el estrés que provocan los desplazamientos, particularmente cuando deben realizarse en circunstancias adversas.
Otra de las medidas recomendadas consiste en identificar a los animales mediante marcas de pintura en aerosol de uso veterinario aplicadas sobre el lomo. Este procedimiento permite reconocerlos a distancia durante la emergencia y facilita su identificación cuando distintos rodeos deben compartir espacios de resguardo o desplazarse hacia zonas alejadas de sus establecimientos de origen.
Cuando la evacuación no resulte posible, el organismo recomienda abrir tranqueras y alambrados internos para permitir que los animales se desplacen por sus propios medios hacia sectores más elevados.
Las autoridades remarcaron que la prevención y la planificación de los movimientos son herramientas esenciales para proteger la sanidad y el bienestar de la hacienda. Mientras persistan las crecidas, el desafío para los productores será sostener estas medidas y adaptarlas a la evolución de las condiciones hídricas de cada zona.