
El fenómeno climático El Niño dejó de ser una proyección para convertirse en un hecho concreto. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó en los últimos días la instalación oficial del evento en el océano Pacífico ecuatorial, luego de que la temperatura superficial del mar superara los valores que definen este tipo de episodios climáticos.
Según explicó el meteorólogo Leonardo de Benedictis, el fenómeno se declara cuando “la temperatura de agua de la superficie del océano Pacífico se mantiene por encima de medio grado con relación al promedio durante cierto tiempo”. Esa condición ya se cumplió y, por ello, “oficialmente ya estamos bajo condiciones de evento El Niño”, afirmó.
La NOAA indicó además que existe una elevada probabilidad de que el evento gane intensidad en los próximos meses. El organismo estadounidense estima un 63% de chances de que evolucione hacia un episodio “muy fuerte” entre noviembre y enero, lo que lo ubicaría entre los más importantes registrados desde 1950.
Sin embargo, los especialistas advierten que sus efectos no serán uniformes ni inmediatos en toda la Argentina. Durante el invierno, el impacto sería moderado y se traduciría principalmente en temperaturas menos severas y una menor frecuencia de heladas, sin un incremento significativo de las precipitaciones.
“El Niño va a tener su impacto fuerte a partir de la primavera”, señaló De Benedictis. El experto explicó que las primeras señales podrían sentirse desde septiembre en el noreste argentino, especialmente en provincias como Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa, donde se espera un aumento de las lluvias.
Para el sur del Litoral, Buenos Aires, La Pampa y Córdoba, en tanto, el efecto más marcado se produciría recién entre octubre y noviembre. “A medida que nos vayamos cada vez más hacia el oeste y al sur, el impacto podría ser cada vez menor”, adelantó el meteorólogo.
Para provincias como Tucumán, Salta y Jujuy, el fenómeno puede traducirse en una mejor disponibilidad hídrica para los cultivos, pero también en un mayor riesgo de excesos de humedad, anegamientos y dificultades logísticas. Los especialistas señalan que el impacto en el NOA es menos marcado que en el noreste y el centro del país, pero aun así puede modificar significativamente el desarrollo de las campañas agrícolas.
La confirmación de El Niño es seguida de cerca por el sector agropecuario, ya que históricamente estos eventos suelen modificar el régimen de precipitaciones y las temperaturas en gran parte del país, condicionando las decisiones productivas de cara a la próxima campaña agrícola.
Fuente: lanacion.com