
En un artículo publicado en la revista Avance Agroindustrial, el presidente del Centro Azucarero Argentino (CAA), Jorge Feijóo, analizó la evolución reciente de la agroindustria azucarera y sostuvo que el sector enfrenta una "encrucijada estratégica" que obliga a replantear su organización y la forma en que atiende sus mercados. Según el dirigente, el crecimiento impulsado por el bioetanol modificó la estructura de la actividad y exige una gestión coordinada entre industriales y cañeros.
Feijóo destacó que, entre 2010 y 2025, la superficie cultivada con caña de azúcar creció cerca de un 50%, mientras que la producción de alcohol se triplicó, impulsada por el incremento del corte obligatorio de bioetanol en las naftas. "El bioetanol transformó nuestra escala; en 15 años impulsó el crecimiento de todo el sistema productivo", afirmó.
El titular del CAA señaló que el tradicional esquema basado en abastecer primero el mercado interno y exportar los excedentes "ya no alcanza para explicar la realidad actual". En ese sentido, indicó que el sector se sostiene hoy sobre tres mercados consolidados: el interno, el alcohol y las exportaciones. "Ya no se trata de decidir qué hacer con lo que sobra del mercado interno, sino de sostener tres mercados con gravitación relevante que forman parte de la estructura consolidada del sector", sostuvo.
En el trabajo, Feijóo advirtió además sobre la necesidad de fortalecer la coordinación entre la industria y los productores cañeros, especialmente en Tucumán, donde la mayor parte de la materia prima pertenece a productores independientes. "Industriales y cañeros deben contribuir para atender esos mercados", remarcó, al tiempo que advirtió que descuidar alguno de ellos afectaría la competitividad y sostenibilidad de toda la actividad.
Otro de los ejes del análisis fue la pérdida de participación del azúcar en el mercado interno. El dirigente recordó que el consumo doméstico cayó un 23% en los últimos quince años, en un contexto de crecimiento de productos sustitutos como los edulcorantes no calóricos y el jarabe de maíz. A esto sumó críticas a iniciativas legislativas que, a su entender, podrían alterar las condiciones de competencia en favor de otros sectores.
Feijóo también cuestionó la falta de ordenamiento comercial y la circulación de información errónea dentro de la actividad. Sostuvo que durante 2025 la sobreoferta en el mercado interno y la difusión de datos exagerados o falsos provocaron una fuerte pérdida de rentabilidad. "La información se vuelve una variable económica", afirmó, y agregó que el sector debe producir y difundir datos confiables para evitar distorsiones en el mercado.
Respecto del bioetanol, el presidente del CAA insistió en que dejó de ser un destino secundario para transformarse en un componente central del negocio azucarero. En 2025, recordó, este mercado representó cerca del 30% de las ventas brutas del sector. Por ello, defendió la necesidad de contar con una nueva ley de biocombustibles que preserve y amplíe la participación del bioetanol en el mercado energético nacional.
Como conclusión, Feijóo planteó que el sector enfrenta dos caminos posibles: dejar que cada actor actúe individualmente o avanzar hacia una administración coordinada del crecimiento. "Administrar significa cuidar los recursos del sector", sostuvo, y aseguró que sólo una estrategia integral permitirá defender el precio interno, sostener las exportaciones y garantizar el abastecimiento de bioetanol.