
Legisladores de Fuerza Republicana pusieron en discusión el rol del Estado en la gestión del riesgo ante emergencias y propusieron un cambio de enfoque: pasar de la reacción a la prevención con protagonismo comunitario.
La iniciativa, presentada por Ricardo Bussi y Eduardo Verón Guerra, plantea la creación de Brigadas Comunitarias de Emergencia, integradas por vecinos capacitados y coordinadas con Defensa Civil, con el objetivo de dar una primera respuesta organizada ante situaciones críticas como inundaciones, incendios o accidentes.
El proyecto parte de un diagnóstico que, según sus autores, se repite en cada episodio: los primeros en intervenir no son los organismos estatales, sino los propios ciudadanos. “Hoy, en una emergencia, el Estado no llega primero. Llegan los vecinos, con lo que tienen y como pueden. Y eso no solo evidencia una ausencia, también expone a más riesgos”, cuestionó Bussi.
Desde el espacio republicano remarcaron que el problema no radica en la falta de solidaridad social, sino en la ausencia de planificación y herramientas que permitan canalizar esa predisposición de manera segura y efectiva. “Hay vecinos dispuestos a ayudar, pero el Estado no les da capacitación ni cobertura. Actúan sin respaldo”, advirtió Verón Guerra.
La propuesta apunta a transformar esa reacción espontánea en un sistema estructurado, con brigadas formadas en primeros auxilios, evacuación y asistencia inmediata. El esquema contempla instancias de capacitación formal, provisión de equipamiento básico, certificaciones y cobertura mediante un seguro estatal durante las intervenciones.
Para los legisladores, la discusión excede lo operativo y se instala en el plano político: la necesidad de anticiparse a los problemas en lugar de actuar cuando el daño ya está hecho. “No se puede seguir improvisando cada vez que pasa algo. Si no hay planificación ni equipos preparados en el territorio, las consecuencias siempre son más graves”, planteó Bussi.
En esa línea, sostuvieron que el objetivo es construir una red de respuesta comunitaria en cada barrio, con capacidad real de intervención y articulación con el Estado, especialmente en las primeras horas de una emergencia, cuando -afirman- se definen los escenarios más críticos. “La diferencia es clara: o seguimos llegando tarde, o empezamos a prepararnos en serio para lo que sabemos que va a volver a pasar”, concluyó Verón Guerra.