
En un Salón Blanco colmado de funcionarios, intendentes, legisladores y sindicalistas, el gobernador Osvaldo Jaldo tomó juramento a las nuevas autoridades de la Caja Popular de Ahorros, reivindicó su carácter estratégico y buscó cerrar filas ante las lecturas políticas del recambio.
A las 9.45 en punto, los funcionarios removidos de la entidad crediticia estatal, José Díaz y Darío Amatti, ingresaron al Salón Blanco de la Casa de Gobierno. Sin estridencias, fueron ubicados en la quinta fila, junto a uno de los ventanales. El clima era de expectativa medida, de esas que anticipan decisiones ya tomadas. Pasadas las 10, hizo su entrada la intendenta de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, sumando peso político a una ceremonia que, aunque formal, estaba cargada de lecturas.
Darío Monteros, ministro del Interior, cruzó desde su despacho al del gobernador rodeado de funcionarios de su área y sin hacer declaraciones. En los corrillos, algunos lo mencionaban como el ganador de una pulseada que se venía gestando desde mediados del año pasado. Cerca suyo aparecía el nombre de “Tony” Bustamante, expresidente del Colegio de Abogados y actual asesor de esa cartera, luego protagonista central del acto.
También dijeron presente las intendentas de Lules, Marta Albarracín, y de Aguilares, Gimena Mansilla. A ellas se sumó, pasadas las 10, la senadora nacional Beatriz Ávila.
Del sector gremial, entre los presentes estuvieron César González, de la UTA, y David Acosta, de la UOCRA. El arco político se completó con la asistencia del vicegobernador Miguel Acevedo, el presidente subrogante de la Legislatura, Sergio Mansilla, y su esposa, la senadora Elia Fernández de Mansilla, además de un puñado de legisladores, entre ellos Tomás Cobos, Alberto Olea y Carlos Najar.

A las 10.40, minutos antes de que comenzara el acto, un reordenamiento de sillas alteró el mapa del Salón Blanco: Díaz y Amatti pasaron a ocupar la primera fila. Poco después ingresaron las nuevas autoridades de la Caja: Guillermo Norry y Antonio Bustamante, quienes saludaron uno por uno a los funcionarios salientes, en un gesto de transición cuidada.
En el estrado se ubicaron Jaldo, Acevedo, Mansilla, la intendenta Chahla y el ministro de Economía, Daniel Abad. Tras la jura, el primero en tomar la palabra fue Acevedo, con un discurso atravesado por la memoria de la pandemia y el rol clave que cumplió la Caja Popular en ese contexto.
Acevedo agradeció de manera explícita a José Díaz y a su equipo, y recordó la decisión de descentralizar cajeros automáticos en plena emergencia sanitaria. “Eso fue salvar vidas”, resumió, al reivindicar a la Caja como una institución que excede lo financiero y acompaña a los tucumanos en los momentos críticos.
Luego fue el turno del gobernador. Jaldo dedicó un tramo central de su discurso a desactivar las lecturas políticas que circularon en las últimas horas sobre el recambio en la Caja Popular de Ahorros. “He leído en algunos medios que hablaban de que esta decisión profundiza la interna en el Partido Justicialista”, expresó, antes de marcar un límite preciso: “No debemos equivocar lo partidario con lo institucional”.

Ese mensaje tuvo un destinatario concreto puertas adentro del oficialismo. En el entorno del gobernador interpretaron que la aclaración apuntó a la interna que mantiene el Gobierno provincial con el diputado nacional y dirigente del gremio bancario, Carlos Cisneros, una tensión que se proyecta sobre la conducción de la Caja y su vínculo histórico con el sector sindical.
En ese contexto, Jaldo fue explícito respecto del ámbito en el que se toman las decisiones de gobierno. “A lo institucional lo decidimos en la Casa de Gobierno, con el gobernador y con este equipo que me acompaña a gestionar la provincia”, afirmó, y recordó que se trata de un equipo “elegido por la voluntad mayoritaria absoluta de los tucumanos”.
Con tono firme, el mandatario diferenció la gestión del Estado de la dinámica partidaria. “Partidario, siempre el peronismo lo ha solucionado donde se lo debe solucionar, y esa es nuestra casa, el Partido Justicialista”, sostuvo, y reforzó la idea al señalar que “nada tiene que ver una decisión institucional con una discusión partidaria”.
Las definiciones también se leyeron como una respuesta a las interpretaciones que vinculaban la salida y el ingreso de autoridades con los alineamientos internos del peronismo. En particular, con las relaciones políticas de Norry y Bustamante con el ministro del Interior, Darío Monteros, a quien se lo menciona como una de las figuras con peso propio dentro del armado oficialista.
En ese marco, Jaldo buscó cortar de raíz cualquier lectura de pertenencias sectoriales. “Ustedes no son hombres de fulano ni de mengano”, dijo, en alusión directa a esas especulaciones, y aclaró: “Hoy son parte del equipo del Gobierno de la provincia”.

El gobernador dejó además en claro el respaldo político a la nueva conducción. “El gobernador está respaldando la gestión de ustedes dos”, afirmó, y advirtió que el rumbo no admite vacilaciones: “No nos va a temblar el pulso para corregir lo que haya que corregir”.
Hacia el cierre, Jaldo volvió a ordenar el mensaje político del acto y buscó clausurar las lecturas de interna. “Esta es una decisión institucional del Gobierno de la provincia”, reiteró, antes de concluir: “Ustedes hoy responden al gobernador, a través del Ministerio de Economía”.
Tras el acto, ya fuera del protocolo, las ex autoridades se acercaron a las nuevas y les expresaron su apoyo. “Estamos a disposición”, les dijeron, antes de que todos cruzaran juntos a la sede central de la Caja Popular para formalizar la presentación y dar continuidad a la gestión.
La escena final cerró como había empezado la mañana: con gestos, reacomodamientos y un mensaje claro desde el poder. En Tucumán, la Caja Popular sigue siendo una pieza clave, y el recambio buscó mostrar que, al menos en lo institucional, el orden está garantizado.
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