
El rector de la UNT, Sergio Pagani junto al gobernador de Catamarca Raúl Jalil.
La dirigencia política de Catamarca calificó de "ilegítimo" el rol que mantiene la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) dentro del nuevo esquema de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD), al advertir que los recursos naturales locales financiarán un proyecto edilicio en otra jurisdicción que lleva décadas de retraso, como lo es la Ciudad Universitaria. El acuerdo conciliatorio, que pone fin a litigios judiciales, establece que el 40% de las utilidades de la minera se destinarán a la UNT hasta completar una nueva infraestructura de 135.000 metros cuadrados. Esta situación generó un profundo malestar, ya que se percibe como una concesión desproporcionada que beneficia a una institución envuelta en previos procesos judiciales por malversación de fondos mineros, mientras la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA) queda relegada en el reparto.
Durante el tratamiento legislativo en la provincia vecina, diversos diputados expresaron su rechazo rotundo a los términos del acuerdo que ratifica la salida del Estado Nacional del directorio de YMAD. El diputado Fernando Baigorri (MID) sostuvo que la UNT está logrando una “participación ilícita” al percibir ganancias de todos los proyectos futuros de la empresa, cuando originalmente su derecho se limitaba solo al yacimiento Farallón Negro. En una línea similar, Francisco Monti (LLA) cuestionó la escala del gasto al afirmar que con la renta minera local “los catamarqueños estamos pagando ya la quinta ciudad universitaria” a la institución tucumana, de acuerdo a lo señalado por el medio Inforama.
La preocupación también se extendió a la falta de protección de los intereses locales en comparación con los de Tucumán. El legislador Federico Lencina denunció una “desidia total” por parte de las autoridades catamarqueñas al no haber defendido una mayor participación para la UNCA en la distribución de las regalías. 7
Por su parte, Mamerto Acuña puso el foco en la falta de transparencia, señalando que, tras la salida de la Nación, no queda claro cómo se realizarán las auditorías ni cuál será el índice para actualizar los montos millonarios que recibirá Tucumán.
El trasfondo político
La resolución de este conflicto y la cesión del control de la minera a Catamarca se inscriben en una negociación política de alto nivel entre el presidente Javier Milei y el gobernador Raúl Jalil. La publicación del decreto que oficializó el retiro nacional del directorio de YMAD fue interpretado como una “retribución a la colaboración” brindada por el senador catamarqueño Guillermo Andrada para la sanción del presupuesto nacional 2026 y las políticas de ajuste en áreas de ciencia y educación. Este acuerdo permite a la provincia manejar la caja minera, pero la obliga a validar el porcentaje histórico del 40% para la UNT, a pesar de los antecedentes de corrupción que rodearon el manejo de esos fondos durante la gestión del exrector Juan Cerisola, condenado por la Justicia Federal.
En este contexto de tensiones financieras, la UNT durante el año pasado había presentado un informe técnico elaborado por su Observatorio Ambiental para justificar la necesidad de una nueva Ciudad Universitaria. Según la exposición del Mg. Álvaro Bravo ante el Consejo Superior, el proyecto original diseñado en la década del 40 por Horacio Descole es hoy inviable debido a las normativas de protección ambiental vigentes. El estudio interdisciplinario concluyó que la Sierra de San Javier, donde se preveía la construcción masiva, es ahora una “zona de reserva natural” y un área protegida de bosques nativos, lo que obliga a una relocalización estratégica.
El informe subraya que la universidad ha transformado ese territorio en un “activo ambiental para toda la sociedad tucumana”, priorizando la conservación de los servicios ecosistémicos por encima de la urbanización masiva que carecería de sustento hídrico. Para las autoridades universitarias, este análisis histórico y jurídico es fundamental para explicar por qué el proyecto original nunca se terminó bajo sus términos iniciales y por qué se requiere un nuevo financiamiento para el equivalente a 135.000 metros cuadrados de construcción moderna.
Una brecha económica "irracional"
La escala económica del acuerdo fue calificado como "irracional" por la oposición catamarqueña al contrastar las cifras. Se estima que la construcción de la nueva Ciudad Universitaria de la UNT demandará aproximadamente $405.000 millones. Para dimensionar la magnitud, los legisladores señalaron que el presupuesto total de obras públicas de Catamarca para el año 2026 asciende a $351.317 millones, destinados a 211 proyectos en todo su territorio. De este modo, la obra tucumana que se financiaría con recursos de Catamarca costará un 15% más que todo el plan de infraestructura anual de la provincia que genera los recursos.