
El regreso de Atlético Tucumán ante su gente estuvo lejos de ser el estreno soñado. En un partido que fue claramente de mayor a menor, el Decano terminó igualando frente a un deslucido Central Córdoba, que con el viejo conocido Lucas Pusineri supo hacer su negocio y se llevó un premio demasiado grande rumbo a Santiago del Estero.

Durante el primer tiempo, el equipo tucumano exhibió su mejor versión y construyó las situaciones más claras. La banda izquierda fue el principal camino de ataque con el tándem Galván–Laméndola, mientras que Nicola se animó a probar de media distancia y obligó a Aguerre a revolcarse más de una vez. Un remate desde mitad de cancha de Leandro Díaz estuvo a punto de convertirse en uno de los goles del año y, del otro lado, Ingolotti casi no pasó sobresaltos, limitándose a cortar centros en su área. Sin eficacia, Atlético se fue al descanso con el marcador en blanco.

En el complemento, el Decano levantó el pie del acelerador y el desgaste empezó a sentirse en lo colectivo. Prácticamente no inquietó el arco visitante y los cambios dispuestos por Colace terminaron afectando más que ayudando a un equipo que se fue desdibujando y nunca encontró respuestas. Sobre el cierre, un centro de Kevin Ortíz derivó en una volea incómoda del “Loco” Díaz que volvió a chocar con Aguerre. Gariano marcó el final y dejó un sabor amargo: Atlético mostró apenas un poco más que su rival, pero ante un Central Córdoba de nivel flojo, la presentación en casa estuvo lejos de ser óptima. En la próxima fecha recibirá a Huracán, el sábado a las 22, nuevamente en condición de local.
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