
El cáncer de páncreas, caracterizado por su detección tardía y agresividad, ha mantenido durante décadas una tasa de supervivencia a cinco años inferior al 10%. Sin embargo, la implementación de esta nueva terapia dirigida promete cambiar el panorama clínico. El medicamento, llamado daraxonrasib, actúa como un inhibidor oral que ataca específicamente al gen mutado KRAS, responsable del crecimiento acelerado de este tipo de tumores.
El doctor Zev Wainberg, profesor de medicina e investigador del Centro Oncológico Integral Jonsson de UCLA Health y coautor del estudio, destacó la importancia de estos hallazgos. Según el especialista, la capacidad de inhibir la proteína mutada mediante un tratamiento oral representa un verdadero "cambio de paradigma" para los pacientes con enfermedad avanzada, calificando los resultados del ensayo aleatorizado como sumamente alentadores para el sector oncológico.
El estudio comparó el desempeño del daraxonrasib frente a la quimioterapia en 500 pacientes con cáncer metastásico que habían fracasado en sus tratamientos iniciales. Mientras que aquellos tratados con quimioterapia convencional registraron una mediana de supervivencia de seis meses, quienes recibieron la terapia dirigida alcanzaron los 13 meses. El mecanismo de acción del fármaco, que funciona como un "pegamento molecular", bloquea la actividad del gen alterado al fijarse directamente a la proteína mutada.
A pesar de este avance disruptivo, la oncóloga Berta Laquente, del Instituto Catalán de Oncología (ICO), instó a mantener la cautela al precisar que, aunque los resultados son significativos, no se trata de una cura definitiva. La experta señaló que, si bien la magnitud del beneficio es poco habitual para este tipo de tumores, la investigación representa fundamentalmente el inicio de una nueva etapa de terapias de precisión para combatir esta patología.