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Marcelo Cosiansi, el abogado que el jueves abandonó la sala de audiencias en pleno juicio por el crimen de Érika Antonella Álvarez, se presentó esta mañana al debate y explicó a la prensa por qué hizo lo que hizo. Ayer, el letrado dijo que se sentía “muy angustiado, más que nada, por mi familia. Creo que ya se han cruzado todo tipo de límites”, agregó que había vivido una situación “muy desagradable” y dijo que se retiraba para poner a salvo a su familia. Durante el resto del día, no atendió el teléfono.
Esta mañana, se presentó al juicio nuevamente. Ante los jueces no dio ninguna explicación, pero sí habló con la prensa. Dijo que no iba a revelar el contenido de las denuncias, pero que las recibió a través de su defendido, Felipe “El Militar” Sosa, acusado de matar a la víctima. Explicó que su cliente es permanentemente amenazado por otros internos de la cárcel de Benjamín Paz a través de las ventanas de las celdas.
“Me llegaron a través de Sosa, justamente era sobre mi familia. Si hubiera sido por mí, yo ya estoy curtido, no tengo problemas”, dijo.

También explicó por qué, cuando abandonó el juicio, se refirió a su colega Camilo Atim: “no sé cómo lo habrá canalizado el doctor Atim”, había dicho, sin explicar a qué se refería. Hoy, Cosiansi lo explicó. “Yo ayer, antes de que comience la audiencia conversé con él y me manifestó que él había pasado un evento muy similar a lo que pasamos nosotros”, dijo. Atim no confirmó este hecho, pero su socia, Florencia Abdala, negó que hayan recibido amenazas. Ambos representan a Justina Gordillo, acusada de encubrimiento.
El crimen ocurrió el 7 de enero de este año en la casa de Sosa, en Yerba Buena. El ex militar luego llevó los restos de la joven a un descampado en Manantial Sur, donde lo abandonó, dentro de bolsas de residuos, según él mismo confesó.
Cosiansi anticipó que no renunciará a su defensa. Sin embargo, reclamó por las condiciones de alojamiento de su defendido: "es un ex miembro de una fuerza de seguridad en un pabellón en que, a pesar de que está aislado, no dejan de gritarle cosas desde las ventanitas, desde las puertas que están enfrentadas. Desde el frente le gritan todo el tiempo cosas y esa gente son todoscriminales condenados".