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Las condiciones de elevada humedad que dominaron el verano tucumano modificaron el escenario sanitario de los cañaverales durante la campaña 2025/2026. Un informe de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) advirtió un aumento de la estría roja y una mayor severidad de la mancha en ojo, dos enfermedades cuyo desarrollo estuvo asociado con las abundantes precipitaciones, los excesos hídricos y el prolongado mojado de las hojas.
El estudio fue realizado entre octubre de 2025 y marzo de 2026 en 160 lotes distribuidos en 12 departamentos del área cañera de Tucumán. La investigación comprendió 105 plantaciones comerciales y, por primera vez dentro de este relevamiento, 55 semilleros Registrados, destinados a producir material de propagación con un manejo sanitario diferenciado.
La campaña comenzó con lluvias irregulares durante la primavera, pero desde diciembre evolucionó hacia un escenario predominantemente húmedo. Las precipitaciones continuaron entre febrero y marzo y provocaron excesos de agua, especialmente en el centro y el sur provincial. Ese cambio favoreció la aparición o el avance de algunas enfermedades, aunque la respuesta también estuvo condicionada por la susceptibilidad de cada variedad.

Enfermedades extendidas, pero con impacto desigual
El carbón fue detectado en el 47,6% de los lotes comerciales evaluados, por lo que tuvo una presencia generalizada en la provincia. Sin embargo, la incidencia —es decir, la proporción de tallos enfermos dentro de cada lote— fue baja en la mayoría de los casos: solamente ocho plantaciones superaron el 5%. Las lluvias ocurridas desde diciembre podrían haber limitado su manifestación, pese a la persistencia del inóculo en el área productiva.
LCP 85-384 volvió a ser la variedad más comprometida por el carbón, con presencia de la enfermedad en el 78,9% de los lotes relevados. El caso más severo se encontró en Estación Aráoz, departamento Leales, donde una plantación de soca 2 alcanzó una incidencia del 48,2%. En ese mismo lote se había registrado un 16% durante el ciclo de caña planta, una evolución que, según los investigadores, sugiere la persistencia y el avance de la enfermedad a través de los sucesivos ciclos del cultivo.

La roya marrón también presentó una amplia distribución, ya que fue observada en el 53,3% de los lotes, aunque recién se generalizó a partir de enero. Las variedades más afectadas fueron LCP 85-384 y TUC 06-7, mientras que el resto de los materiales TUC mostró niveles bajos o ausencia de síntomas. Estos resultados vuelven a poner el foco en la elección varietal como una de las herramientas centrales para reducir riesgos sanitarios.
Dos enfermedades favorecidas por el verano húmedo
La mancha en ojo mantuvo la tendencia creciente registrada durante las últimas campañas y estuvo presente en el 39% de los lotes. La mayor expresión apareció hacia el final del ciclo, favorecida por la humedad elevada, las lluvias, los períodos prolongados de rocío y las temperaturas nocturnas templadas. Aunque su severidad fue moderada en términos generales, un lote de LCP 85-384 ubicado en Arcadia alcanzó el máximo de la escala utilizada por la EEAOC.
La estría roja, por su parte, aumentó su presencia respecto de la campaña anterior y fue detectada en 22 lotes, equivalentes al 13,8% de los evaluados. La enfermedad se concentró principalmente en Leales, Simoca, Cruz Alta y Burruyacú. TUC 00-19 fue la variedad con mayor prevalencia, mientras que TUC 06-7 registró el valor máximo de incidencia en hojas. La EEAOC relacionó este incremento con las abundantes precipitaciones y los excesos hídricos registrados entre diciembre y marzo.

El relevamiento también detectó Pokkah boeng en el 42,9% de los lotes. Cuatro variedades —TUC 00-65, TUC 02-22, TUC 03-12 y TUC 06-7— presentaron incidencias máximas superiores al 20%, aunque en este caso no se encontró una relación clara con las condiciones climáticas. Las diferencias observadas apuntan principalmente a la susceptibilidad de los cultivares, mientras que LCP 85-384 mostró una baja afectación.
Una señal favorable para la “caña semilla”
Dentro de un panorama sanitario que exige seguimiento, el informe dejó un dato favorable: el 84% de las 556 muestras de lotes comerciales analizadas para detectar raquitismo de la caña soca presentó una incidencia igual o inferior al 5%. De acuerdo con el criterio utilizado por el Laboratorio de Diagnóstico de la EEAOC, esos materiales resultaron aptos para ser empleados como “caña semilla”.
Los semilleros Registrados también mostraron un adecuado estado sanitario general. La evaluación encontró baja incidencia de carbón, apenas trazas de Pokkah boeng y ausencia de síntomas de roya marrón y mancha en ojo. No obstante, la EEAOC aclaró que la falta de estas enfermedades foliares podría estar relacionada con el momento del relevamiento, realizado principalmente entre octubre y diciembre, cuando las condiciones ambientales todavía no favorecían su desarrollo.
Los resultados remarcan la importancia de realizar diagnósticos antes de seleccionar el material de propagación. El uso de “caña semilla” sana, el monitoreo periódico y la elección de variedades con mejor comportamiento sanitario aparecen como herramientas fundamentales para evitar que las enfermedades se propaguen hacia nuevas plantaciones.