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CIENCIA APLICADA AL CAÑAVERAL

Veinte años de monitoreo revelan el momento decisivo para la maduración de la caña

El INTA Famaillá analizó más de 5.000 muestras tomadas entre 2006 y 2026 y estableció los patrones históricos de calidad de la materia prima antes de la zafra.

PorTendencia de noticias
25 ago, 2026 04:46 p. m. Actualizado: 25 ago, 2026 04:46 p. m. AR
Veinte años de monitoreo revelan el momento decisivo para la maduración de la caña

Revista Horizonte Agroalimentario

Un análisis de dos décadas de monitoreo permitió establecer cómo evoluciona la maduración de la caña de azúcar antes del comienzo de la zafra en Tucumán. El trabajo del INTA Famaillá determinó que el rendimiento fabril teórico —una estimación del azúcar que puede recuperarse durante el proceso industrial— crece, en promedio, un 36,4% entre la primera quincena de abril y los primeros días de junio.


El estudio, titulado Dinámica de maduración sacarina en Tucumán: análisis de dos décadas de monitoreo prezafra (2006-2026) y publicado en la revista Horizonte Agroalimentario, procesó más de 5.000 muestras individuales. Los relevamientos se realizaron cada año entre abril y junio en entre 21 y 26 localidades representativas del área cañera provincial, mediante la red coordinada por el Grupo de Cultivos Industriales del INTA Famaillá.


Los resultados muestran una evolución sostenida de la calidad de la materia prima durante el trimestre. El rendimiento fabril teórico promedio se ubica en 7,68% en la primera quincena de abril, sube a 9,53% en mayo y alcanza el 10,48% a comienzos de junio, cuando la caña ingresa en su madurez comercial. El salto más importante ocurre durante mayo: el azúcar potencialmente recuperable aumenta un 24% respecto de la medición de abril.


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Revista Horizonte Agroalimentario

Al mismo tiempo, el peso promedio de los tallos pasa de 491,9 gramos en abril a 598,4 gramos en mayo y llega a 747,3 gramos en junio. Sin embargo, el informe advierte que un tallo más pesado no necesariamente ofrece un mayor rendimiento fabril: la relación entre biomasa y concentración de sacarosa varía según la genética de cada cultivar y las condiciones ambientales de la campaña.


Una provincia con diferentes velocidades de maduración


La investigación también identificó diferencias persistentes entre las zonas cañeras. Las áreas Central y Sur presentan históricamente los mejores niveles y la maduración más temprana. La zona Central encabeza los registros de abril con un rendimiento fabril teórico promedio de 7,88%, mientras que la zona Sur alcanza en junio el valor más alto de la serie territorial, con 10,70%.


La situación es distinta en el noreste tucumano, que registra durante todo el trimestre entre 0,7 y 0,8 puntos porcentuales menos que las otras regiones. Su promedio histórico general es de 8,63%, frente al 9,38% de la zona Central y el 9,35% del Sur. El trabajo relaciona esta demora con suelos planos de menor drenaje y condiciones térmicas otoñales que prolongan el crecimiento de la planta, en lugar de favorecer el almacenamiento de azúcar.


El clima, un factor esencial e ineludible


El clima explica buena parte de las variaciones entre campañas. Los otoños húmedos, nublados y con temperaturas moderadas, como los de 2024 y 2026, reducen la radiación disponible y mantienen activo el crecimiento vegetativo, con rendimientos iniciales de apenas 7,38% a 7,62%. En años secos como 2025, la falta de agua detuvo antes el crecimiento y favoreció la concentración temprana de sacarosa, aunque con tallos más livianos y una posible pérdida de toneladas de caña por hectárea.


El mejor escenario de la serie se registró en 2020, cuando el rendimiento fabril teórico promedio provincial llegó al 11,20%. Según el informe, esa campaña combinó lluvias estivales suficientes para desarrollar biomasa, un comienzo de otoño seco, jornadas despejadas y temperaturas nocturnas por debajo de los 10 °C a 12 °C. Ese descenso térmico frenó la elongación de los tallos y permitió redirigir hacia los entrenudos los azúcares producidos durante el día.


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Revista Horizonte Agroalimentario

Frente a la variabilidad climática, el estudio destaca el potencial de las líneas modernas desarrolladas por los programas de mejoramiento del INTA y de Tucumán. Estos materiales pueden iniciar antes la acumulación de azúcar aun con poca radiación y noches templadas, por lo que aparecen como una alternativa para reducir el retraso estructural del noreste. A la vez, la regularidad observada en mayo funciona como un “nivelador”: incluso después de comienzos desfavorables, la llegada del frío y la reducción de las horas de luz desaceleran el crecimiento y estabilizan la calidad de la caña hacia junio.


En este contexto, las dos décadas de monitoreo aportan información clave para anticipar el comportamiento de los cañaverales, definir el momento de cosecha y organizar la molienda. Conocer cómo interactúan el clima, la zona productiva y las variedades permite tomar decisiones más precisas ante campañas cada vez más variables.

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