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HISTORIAS PRODUCTIVAS

TENSAC: una alternativa a los químicos del petróleo que nace del azúcar tucumano

La firma desarrolla insumos a partir de azúcar y ácidos grasos para sustituir productos convencionales en distintos procesos. Su historia, las dificultades comerciales y los próximos proyectos.

PorAlba Barbeito
10 oct, 2026 02:11 p. m. Actualizado: 10 oct, 2026 02:11 p. m. AR
TENSAC: una alternativa a los químicos del petróleo que nace del azúcar tucumano

Gregorio Katz, cofundador de TENSAC.

El azúcar puede tener destinos que van mucho más allá de los alimentos o de endulzar una taza de café. En Tucumán, TENSAC lo utiliza como materia prima para desarrollar insumos que intervienen en la producción agrícola, el tratamiento de telas, la construcción y hasta la misma fabricación de azúcar. La empresa nació con una búsqueda que todavía guía su trabajo: ofrecer alternativas a los químicos derivados del petróleo y contribuir a que las industrias produzcan con menor impacto ambiental.


El proyecto surgió hasta casi 40 años cuando Gregorio Katz, ingeniero químico y cofundador de la empresa, vivía en Brasil. Allí asistió a una conferencia organizada por la embajada británica en la que conoció investigaciones sobre productos químicos elaborados a partir del azúcar. Volvió a la Argentina en 1982 con un trabajo de investigación bajo el brazo y una idea resonando en su cabeza que retomaría años después junto con Luis Aralde, el otro socio fundador de TENSAC y también ingeniero químico. "Empezamos con una prueba piloto utilizando el azúcar como materia prima", explica Katz a Tendencia de Noticias.


Después de años de investigaciones, TENSAC logró la combinación adecuada para desarrollar insumos más amigables con medio ambiente: combina azúcar con ácidos grasos obtenidos de aceites vegetales o grasas animales comestibles mediante una reacción química. Así produce ésteres de sacarosa, sustancias que pueden cumplir distintas funciones según cómo se elaboren y formulen. Algunas ayudan a unir ingredientes que tienden a separarse; otras permiten distribuir mejor un producto en un líquido o darle a una mezcla la consistencia necesaria para trabajarla. Son insumos que otras empresas incorporan a sus procesos. Hasta la fecha, desarrolló más de 60 productos para 11 rubros, a partir de esa misma base tecnológica.


Los ejemplos permiten acercar esa explicación a situaciones conocidas. Para la construcción, la firma desarrolló un aditivo que reemplaza la cal utilizada para dar plasticidad a ciertas mezclas cementicias y facilitar su aplicación. En el sector agrícola, ofrece productos que acompañan las aplicaciones de agroquímicos para mejorar su desempeño, además de un bioinsecticida. El objetivo es encontrar una alternativa para cada necesidad sin resignar resultados. "Tener un menor impacto ambiental no quiere decir que tengas que tener una menor eficiencia”, sostiene Germán Aralde, hijo de Luis, ingeniero zootecnista y encargado del área comercial de TENSAC.


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Germán Aralde, encargado del área de comercialización de TENSAC.

Bueno, bonito y barato


El desafío no terminó al obtener un producto: había que conseguir que una industria se animara a utilizarlo. Aralde (h) cuenta que, cuando ingresó a la empresa hace unos 15 años, hablar de insumos de origen biológico y sustentabilidad despertaba mucho menos interés que hoy. Para entrar al mercado, la propuesta debía demostrar su utilidad y justificar económicamente el cambio. “Tenías que ser bueno, bonito y barato", señala. “La empresa se hizo a los codazos”, resume sobre ese esfuerzo por ganar un lugar en un mercado global desde una pyme tucumana.


Aralde considera que ese escenario cambió y que la pandemia aceleró las preguntas sobre cómo se produce lo que consumimos. En su lectura, Europa y Estados Unidos marcan buena parte de la tendencia de producción mundial: las exigencias de sus compradores sobre residuos, contaminación y formas de producción terminan influyendo en quienes quieren abastecerlos. Esa presión alcanza a alimentos y también a otros bienes industriales. Para TENSAC, significa encontrar un mercado más dispuesto a escuchar una propuesta que la empresa venía trabajando desde sus comienzos.


En la Argentina, explica Aralde (h), la lógica es la misma y la adaptación suele avanzar cuando el comprador externo pide cambios. “El productor modifica la forma que tiene de producir cuando su cliente en Estados Unidos le pide que cambie”, sostiene. Sin embargo, también observa una mayor atención de las empresas al manejo de sus procesos, los efluentes y las certificaciones ambientales. La firma vende más en el país que en el exterior.


La industria azucarera es uno de los complejos productivos que aplica los desarrollos de TENSAC. "El 90% de los ingenios argentinos son clientes", asegura Aralde (h). Uno de los primeros desarrollos fue un producto para reducir la viscosidad del jarabe durante la elaboración del azúcar; es decir, hacerlo menos espeso y facilitar su procesamiento. Así, la materia prima que sale de los ingenios también permite elaborar insumos que regresan a ellos y completar un círculo virtuoso y sustentable.


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Crecer sin perder el propósito


A lo largo del recorrido, TENSAC recibió numerosos reconocimientos locales e internacionales que dan cuenta del resultado que tuvieron esos "codazos" iniciales: el premio CITA a la Innovación Agropecuaria, el Premio Conciencia y distinciones de AmCham y de la Cámara de Israel en la Argentina, entre otros.


Hoy trabajan unas 20 personas en la empresa y los proyectos no se detienen. “La empresa se dedica a formular nuevos productos, entonces permanentemente hay nuevos proyectos”, explica Aralde (h). Hay productos próximos a salir, otros en etapas iniciales y propuestas para mejorar la tecnología de producción. Además, hace poco se concretó la ampliación de la plata con nuevos espacios destinados a la investigación, la producción y el almacenamiento.


Ese crecimiento mantiene como eje el propósito con el que comenzó la empresa a finales de la década de 1980: desarrollar herramientas que permitan producir con menor impacto ambiental y buen rendimiento. La apuesta de TENSAC es que esas alternativas encuentren cada vez más lugar en las decisiones cotidianas de las industrias.

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