
En una jornada marcada por el paro general en todo el país, convocado en rechazo a la reforma laboral impulsada a nivel nacional y con el respaldo de la CGT, la empresa San Pedro de Colalao y la Línea 8 resolvieron continuar prestando servicio. La decisión generó un fuerte conflicto en la capital tucumana, donde sus responsables denunciaron presiones y hechos de violencia para impedir la circulación de las unidades.

A través de un video publicado en la cuenta oficial de Facebook de Empresa San Pedro de Colalao, uno de los directivos registró el momento en que intentaba salir desde la terminal con un colectivo y encontró a cinco hombres sentados frente al vehículo. En las imágenes se observa un cruce verbal en el que el empresario reclama que lo dejen trabajar mientras los presentes aseguran que solo conversaban con los choferes. Según la denuncia, los empleados habrían sido intimidados para no conducir durante la medida.

El propietario, Sergio Gómez Sansone, señaló que además de las presuntas amenazas, las unidades sufrieron daños. Afirmó que les arrojaron objetos para romper vidrios, que destrozaron neumáticos para impedir los llamados “servicios de cabecera” y que cuentan con registros fílmicos y patentes identificadas de los vehículos involucrados. El empresario atribuyó los hechos a una supuesta “patota sindical” vinculada a César González, secretario general de la UTA Seccional Tucumán, y mencionó a la Mutual 12 de Junio como parte del entramado denunciado.
Gómez Sansone sostuvo que no es la primera vez que enfrenta conflictos con el gremio y remarcó que su intención es mantener la actividad para sostener los puestos de trabajo de sus 150 empleados y garantizar el traslado de miles de pasajeros mensuales, especialmente en líneas rurales. Mientras el paro paraliza servicios en distintos puntos del país, la empresa aseguró que continuará operando y que llevará el conflicto a la Justicia.