
El arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, se reunió con el gobernador Osvaldo Jaldo para analizar el traslado de menores del Instituto Roca a un pabellón especial en el penal de Benjamín Paz. El encuentro formó parte de una agenda más amplia centrada en problemáticas sociales que preocupan tanto al Estado como a la Iglesia.
“Los temas que nos preocupan a nivel social: el asunto de la pobreza, de la marginación, de las adicciones, de la violencia, de la inseguridad”, enumeró Sánchez al detallar el contenido del diálogo. Explicó que estas inquietudes vienen siendo trabajadas por los obispos del NOA junto a la Pastoral Social y que la intención es “seguir trabajando conjuntamente” con el Gobierno provincial.
El prelado reconoció la complejidad del contexto actual. “Sabemos que todo es poco, realmente poco, para la difícil situación que nos está tocando vivir”, afirmó, y remarcó la necesidad de fortalecer a la familia, la educación, el trabajo y la vivienda, además de profundizar la lucha contra el narcotráfico y las adicciones. También adelantó que continuará el diálogo con áreas como Desarrollo Social, Educación y Salud.
Respecto del traslado de los menores, evitó fijar una posición categórica en nombre de la Iglesia. “No es una postura de la Iglesia, sino el poder compartir, dialogar y ver cómo podemos ayudar en esto”, señaló. Subrayó que el Instituto Roca “no es un centro de reclusión, sino un centro de rehabilitación”, y transmitió que el gobernador les explicó que el nuevo espacio será exclusivo para los jóvenes y no funcionará bajo el régimen penitenciario común.
“Uno lee el decreto de constitución de este nuevo servicio y ve el trabajo de tantos profesionales y el tratamiento de estos chicos”, sostuvo. A la vez, planteó un horizonte ideal: “Lo ideal sería que no exista este instituto, porque no haya chicos que delinquen”. No obstante, consideró que ante la situación actual el desafío es garantizar contención y oportunidades de reinserción.
Sánchez recordó que la responsabilidad primaria es de los padres y que, cuando esa contención no está garantizada, interviene el Estado a través de la Justicia. “El juez de menores es el que tiene que determinar qué tratamiento y qué curso tiene que seguir un menor”, explicó.
En ese marco, informó que la Iglesia evalúa fortalecer su presencia pastoral en el nuevo espacio. Actualmente, un sacerdote asiste a los institutos de menores Roca, Belgrano, Goretti y Micaela, pero en Benjamín Paz aún no se ha conformado formalmente una pastoral carcelaria. “Que la pastoral carcelaria pueda también entrar en el Benjamín Paz y podamos seguir trabajando la contención espiritual”, expresó.