
Con un discurso atravesado por referencias históricas, críticas al empresariado y cuestionamientos directos al Gobierno nacional, el diputado Carlos Cisneros justificó su voto negativo a la reforma laboral y sostuvo que el proyecto “tiene un solo objetivo: quitar derechos”.
El referente bancario comenzó evocando una fecha clave para el peronismo: el próximo 24 de febrero se cumplirán 80 años del primer triunfo presidencial de Juan Domingo Perón. “Significó para miles de trabajadores reconocimiento, derecho, igualdad, justicia social y ascenso social”, recordó, antes de fijar el eje conceptual de su intervención: “El trabajo es sagrado”.
Desde allí cuestionó el nombre mismo del proyecto. “Cuando nosotros hacemos una ley y le ponemos el nombre de modernización laboral, estamos fallando, faltando a la verdad”, afirmó. Y reforzó: “Esa modernización laboral tiene detrás una quita de derechos, debilitar a los trabajadores, debilitar a las organizaciones sindicales y darle herramientas a los sectores empresarios para que puedan despedir a su antojo”.
Como ejemplo concreto, mencionó los despidos recientes en la planta de FATE, propiedad del empresario Javier Madanes Quintanilla. “Sin vigencia de esta ley nefasta, ayer despidieron 900 compañeros”, señaló, y pidió dimensionar el impacto social: “Multipliquen por cuatro el costo social que tiene eso y proyecten lo que va a pasar con esta ley”.
Cisneros sostuvo que ya con la Ley Bases se otorgaron beneficios al empresariado sin que se generara empleo. “Se les dieron un montón de prerrogativas, inclusive moratorias, inclusive facilidades, y no cumplieron”, afirmó. Y agregó: “Es la constante del empresariado argentino: perjudicar a los trabajadores y debilitar a las organizaciones sindicales para seguir avanzando en la quita de derechos”.
En otro tramo, lanzó una autocrítica hacia el sistema político. “Los trabajadores siempre en épocas electorales somos utilizados como base electoral, pero despreciados como actores políticos autónomos”, expresó, y vinculó esa situación con la escasa representación sindical en la Cámara.
Uno de los puntos más duros de su discurso fue la crítica al Fondo de Cese Laboral (FAL). “El FAL es un robo. Le estamos sacando la plata a los jubilados para darle a los empresarios para que paguen indemnizaciones y hagan lo que quieran”, disparó. También lo definió como “una mesa de dinero” y “una timba mala”, y advirtió que se estaría desfinanciando la ANSES “para que sigan cobrando jubilaciones de miseria”.
El diputado planteó que no se puede confiar en un Gobierno que, según enumeró, “no le da solución a los jubilados, a los discapacitados, a los trabajadores estatales, a los trabajadores del Garrahan, ni al problema de las universidades”. En ese marco, sostuvo: “Como no podemos confiar, no podemos acompañar. Esto es una mentira de la modernización laboral”.
Para Cisneros, la verdadera condición para generar empleo es un plan económico coherente. “Acá para que haya generación de empleo tiene que haber un plan económico coherente, no una economía tan aperturista que perjudica a las empresas argentinas”, remarcó. Y frente al argumento oficial sobre la “industria del juicio”, replicó: “La industria del juicio se genera por la industria del incumplimiento de los empresarios. Ningún trabajador quiere hacer juicio; cuando lo hace es porque alguien está incumpliendo”.
En el tramo final apeló a la memoria de dos figuras emblemáticas del sindicalismo peronista, José Ignacio Rucci y Saúl Ubaldini, y reivindicó la tradición de lucha del movimiento obrero. “A los trabajadores nunca nadie les regaló nada. Lo único que nos viene de arriba es la lluvia”, afirmó.
“Nosotros, los que somos peronistas, jamás podemos votar esto”, concluyó, antes de formalizar su postura: “Adelanto mi voto negativo. Esto no se puede acompañar”.