Néstor Grindetti, presidente de Independiente, habló este miércoles en conferencia de prensa, aunque sin aceptar preguntas de los periodistas. El dirigente leyó un comunicado en el que reafirmó la postura del club sobre los hechos violentos ocurridos hace una semana en el Estadio Libertadores de América, que derivaron en la cancelación del partido de vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana frente a Universidad de Chile. Allí, el mandatario responsabilizó directamente a la parcialidad visitante por los incidentes y sostuvo que la institución de Avellaneda fue víctima y no generadora de los disturbios.
En su exposición, el máximo directivo remarcó que Independiente presentó un informe detallado ante la Conmebol, acompañado por pruebas, testimonios y material audiovisual que demostrarían que los episodios fueron planificados por la barra chilena. “No vamos a permitir que se tergiverse lo ocurrido ni que se instale que el único responsable es nuestro club. Reconocemos que el reglamento nos otorga el rol de organizadores, pero eso no significa bajo ningún aspecto que tengamos la culpa de los actos violentos que se produjeron contra nuestra gente”, manifestó Grindetti.
El dirigente además apuntó contra la conducción de Universidad de Chile, a la que acusó de encubrir a los responsables y de presentarse falsamente como víctima. Según explicó, los disturbios comenzaron antes del inicio del encuentro cuando los hinchas visitantes vandalizaron la tribuna Pavoni Alta, destruyeron cámaras de seguridad y provocaron focos de incendio. “Se trató de un ataque premeditado con el objetivo de forzar la suspensión. Nosotros cumplimos con todas las normas de seguridad exigidas y desplegamos un operativo de alto riesgo con más de 800 efectivos entre policías, agentes privados, médicos y bomberos”, detalló.
Grindetti cerró su discurso dejando en claro los cuatro puntos principales del descargo presentado ante la Conmebol: que la violencia se originó exclusivamente en la parcialidad visitante, que el club cumplió rigurosamente con el operativo de seguridad, que la destrucción de la tribuna fue intencional y que la cancelación del partido fue consecuencia directa de los incidentes provocados por los hinchas chilenos. Ahora, la definición sobre el futuro de la serie y las eventuales sanciones quedará en manos del ente sudamericano, que deberá resolver en los próximos días cómo continúa la competencia.
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