
El mediodía del martes volvió a teñirse de horror en el barrio Altos Sud de San Vicente, en el sudeste de la ciudad de Córdoba, cuando un vecino encontró una bolsa de nylon blanca con restos óseos humanos abandonada sobre la vereda. El descubrimiento ocurrió a escasos metros de donde, semanas atrás, se registró el asesinato de Camila Merlo, la joven de 26 años que fue brutalmente descuartizada.
El hallazgo se dio en la zona de Diego Paroissien al 3300, muy cerca de Andalucía al 3100, y provocó un inmediato despliegue policial. Dentro de la bolsa, los efectivos encontraron huesos correspondientes a una cadera, un fémur y un cráneo, lo que reavivó el temor de los vecinos ante la posibilidad de un nuevo episodio vinculado al crimen que aún permanece sin resolver.
Según las primeras hipótesis, los restos presentaban marcas visibles y estaban pintados, lo que abrió la sospecha de que podrían haber sido utilizados con fines académicos, posiblemente por estudiantes de medicina, y descartados pocas horas antes de ser encontrados. Aun así, el contexto en el que aparecieron generó inquietud y reforzó la sensación de inseguridad en el barrio.
El antecedente inmediato es el crimen de Camila “China” Merlo, ocurrido el 16 de noviembre, cuando un perro arrastró una bolsa con un muslo humano hasta una vivienda en barrio General Urquiza. Días después se hallaron más restos y finalmente se confirmó su identidad. Camila vivía en situación de calle, tenía una hija y, pese al impacto del caso, la causa sigue sin detenidos, profundizando la angustia en una zona marcada por el horror.