
Frente a un escenario de marcada erosión en su rentabilidad y la necesidad de reestructurar sus compromisos financieros, el Grupo Ledesma puso en marcha una estrategia de captación de fondos en el mercado de capitales para evitar riesgos de incumplimiento. Esta maniobra financiera, que busca inyectar hasta 150 millones de dólares a la compañía jujeña, ocurre en un momento de transición interna y externa, marcado por el desplome de los precios del azúcar y la competencia directa con las exportaciones brasileñas. El plan apunta no solo a la supervivencia del ingenio, sino a una readecuación integral de su estructura de costos para recuperar competitividad en el mercado global.
La cúpula directiva de Ledesma dio luz verde a la creación de un programa global para emitir Obligaciones Negociables (ON) simples, las cuales no podrán convertirse en acciones, de acuerdo a lo consignado por el portal IProfesional. Este esquema de endeudamiento directo e incondicional establece un techo de 150 millones de dólares, con condiciones de interés y plazos de devolución que se determinarán específicamente en cada tramo que se lance al mercado.
Según la información remitida a la Comisión Nacional de Valores (CNV), el capital obtenido se destinará a diversos objetivos estratégicos: refinanciamiento de deudas acumuladas, integración de capital de trabajo y la adquisición de activos fijos o bienes de capital. Además, la empresa se reserva la posibilidad de utilizar estos fondos para la compra de participaciones en otras sociedades o el financiamiento de su giro comercial habitual. Esta medida surge tras un periodo en el que la firma debió implementar recortes drásticos de gastos y personal para intentar ahorrar cerca de 20 millones de dólares ante un contexto económico adverso.

Más allá de su estrategia financiera, Ledesma continúa siendo un actor dominante en la economía argentina, empleando a unas 6.000 personas y liderando los mercados de azúcar, papel y exportación de cítricos. Actualmente, sus ingresos provienen mayoritariamente del negocio del azúcar y el alcohol (52,9%), seguido por el papel (27,6%) y la actividad frutihortícola. La empresa controla más de 40.000 hectáreas en Jujuy y otras 50.000 distribuidas entre Buenos Aires y Entre Ríos.
Sin embargo, este proceso de "transformación" —ahora liderado por Diego Lerch como Gerente General— generó fuertes fricciones con el Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma (SOEAIL). Desde el sector gremial denuncian que los despidos y el ajuste son "injustificados", mientras que la empresa sostiene que las bajas en las ventas y la devaluación del real en Brasil forzaron la necesidad de alinear sus costos de producción con los estándares internacionales.
El movimiento individual de Santiago Blaquier
En paralelo a la reestructuración de Ledesma, el sector azucarero regional registró hace pocos días un movimiento de peso con la toma de posesión del Ingenio Concepción por parte de Santiago Blaquier. El empresario, quien renunció recientemente al directorio de Ledesma para evitar conflictos de interés, adquirió la planta tucumana por aproximadamente 100 millones de dólares a través de su nueva sociedad, Ingenios de Tucumán SA. Es imperativo aclarar que esta operación es un proyecto personal de Blaquier y no guarda relación comercial ni operativa con la firma Ledesma, descartando así un desembarco directo de la compañía jujeña en Tucumán. El nuevo dueño del Concepción garantizó la continuidad de los 1.200 puestos de trabajo y planea una estrategia orientada a la productividad a largo plazo.