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Chicharrita del maíz: qué dicen los últimos monitoreos de la EEAOC en el NOA

El insecto preocupa por su impacto sobre el cultivo y su capacidad de transmitir enfermedades. El monitoreo es clave para prevenir daños.

PorTendencia de noticias
25 feb, 2026 05:15 p. m. Actualizado: 25 feb, 2026 05:15 p. m. AR
Chicharrita del maíz: qué dicen los últimos monitoreos de la EEAOC en el NOA

El monitoreo realizado durante enero y febrero de 2026 en distintas localidades del NOA mostró variaciones en la presencia de Dalbulus maidis, un insecto que preocupa por su impacto sobre el cultivo de maíz. Los relevamientos, impulsados por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) junto a CREA Región NOA, compararon los registros actuales con los de 2024 y 2025 y permitieron trazar un panorama sobre la dinámica de esta plaga en la región.


La llamada “chicharrita del maíz” es un pequeño insecto que se alimenta de la savia de las plantas y se ubica principalmente en el cogollo. Su importancia radica en que actúa como vector de enfermedades que afectan directamente al cultivo y, además, su alimentación puede generar daños fisiológicos. Cuando la población aumenta, especialmente en estados avanzados del cultivo, puede comprometer el rendimiento.


Región por región


En San Agustín (Cruz Alta, Tucumán), durante la tercera semana de febrero de 2026 se detectó un incremento en los niveles del insecto respecto de semanas previas. Sin embargo, los valores más altos registrados en esa localidad siguen siendo los de 2024, lo que indica que, si bien hay fluctuaciones, la presión actual no alcanza los picos de campañas anteriores.


En Isca Yacu (Jiménez, Santiago del Estero) también se observó un aumento en la captura de adultos en trampas durante 2026. Aun así, los niveles de ninfas —las formas juveniles del insecto— se mantuvieron por debajo de los registros del mismo período de 2024, con baja presencia sobre las hojas. Un comportamiento similar se registró en Los Altos (Santa Rosa, Catamarca), donde hubo un repunte en la tercera semana de febrero, aunque sin superar los valores históricos más elevados.


Recomendaciones de monitoreo


El informe destaca que el seguimiento sistemático es clave para anticipar problemas. Recomienda realizar al menos diez puntos de muestreo por lote, con especial atención en las cabeceras, donde la plaga suele instalarse primero. El conteo de adultos debe centrarse en el cogollo, mientras que las ninfas se relevan principalmente en el envés de las hojas, sobre todo en el tercio basal de la planta.


El riesgo principal aparece cuando las poblaciones aumentan en etapas vegetativas avanzadas. En esas condiciones, las ninfas pueden afectar el desarrollo del maíz al alimentarse de la savia y generar secreciones que favorecen la aparición de fumagina, reduciendo la capacidad fotosintética de la planta.


Por eso, aunque los niveles actuales no igualan los máximos de años anteriores, los técnicos advierten que el monitoreo continuo sigue siendo una herramienta central para evitar pérdidas productivas.

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