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HISTORIAS PRODUCTIVAS

El “influencer del oro verde” que revolucionó el cultivo de paltas desde Tucumán

El proyecto de Martín Alderete nació tras una experiencia en Europa y se consolidó en Tucumán. Hoy suma miles de seguidores en redes interesados en cultivar sus propias paltas.

PorTendencia de noticias
26 feb, 2026 02:28 p. m. Actualizado: 26 feb, 2026 02:28 p. m. AR
El “influencer del oro verde” que revolucionó el cultivo de paltas desde Tucumán

En una finca de apenas media hectárea en Tafí Viejo, Martín Alderete encontró una forma de unir producción, conocimiento y redes sociales. Lo que empezó como un intento solitario de cultivar paltas terminó transformándose en un emprendimiento que hoy vende plantas a todo el país y reúne a casi 100 mil seguidores interesados en el “oro verde”.


La historia no arranca en Tucumán, sino en Europa. En 2017, mientras vivía en Alemania, Martín (que tuvo que cambiar su apellido por Kraus para conseguir alojamiento) trabajó en una granja agroecológica en las afueras de Göttingen - Herberhuasen). Allí conoció un sistema de producción y distribución directa que despertó una idea que se le quedó grabada: tener su propio proyecto productivo. “Me gustaría tener un pedacito de tierra para hacer algo parecido”, recuerda en una entrevista con Tendencia de Noticias. Un año después, esa posibilidad apareció en el norte argentino.


Martín nació en Formosa, pero su papá es tucumano. Con un terreno familiar disponible en Tafí Viejo, decidió instalarse en 2018 y apostar por un cultivo que no era el dominante en la zona. Mientras el limón marcaba el pulso productivo, él optó por la palta. La elección no fue casual: buscaba rentabilidad en una superficie reducida. Con apenas 5.000 metros cuadrados, el desafío era producir algo que justificara la inversión. La palta, con buenos precios y demanda creciente, parecía la alternativa adecuada.


Quién dijo que sería fácil 


Los comienzos estuvieron lejos de ser sencillos. Sin experiencia previa ni contactos en el sector, los errores se acumularon rápido: plantas que no resistían el sol, suelos mal preparados, inversiones que se perdían en pocas semanas. “Compraba 100 plantas y se me morían todas”, cuenta. El punto de inflexión llegó cuando conoció a un viverista que le enseñó desde lo básico: cómo plantar, cómo preparar el terreno y cómo cuidar cada etapa del cultivo. Eso, sumado a apasionadas lecturas sobre agronomía y plantas fueron suficientes para revertir los resultados.


El aprendizaje fue práctico y constante. En dos años, los árboles ya daban frutos y confirmaban que el camino era el correcto. Sobre esa base, Martín comenzó a vender su producción de forma directa, aprovechando redes sociales para llegar a clientes en un mercado donde, según detectó, había un problema recurrente: la mala calidad de la fruta disponible. Así nació “Paltas Pride”, una marca que primero funcionó como canal de venta y luego evolucionó hacia algo más amplio.


El influencer inesperado


El salto llegó casi por accidente. Un video corto mostrando una cosecha en TikTok desató una avalancha de consultas. Preguntas sobre injertos, tiempos de producción y cuidados básicos empezaron a multiplicarse. Martín respondió como sabía: con videos. Sus estudios como músico y actor le sirvieron para enfrentarse a la cámara del celular y expresar sus saberes. En poco tiempo, construyó una comunidad que hoy supera los 50 mil seguidores en TikTok y ronda los 70 mil en Instagram. “Había mucha gente con árboles y sin información”, explica.


Esa demanda redefinió el negocio. De vender fruta en temporada, pasó a comercializar plantas durante todo el año. El desafío logístico no fue menor: diseñó un sistema de embalaje propio para enviar ejemplares a todo el país sin que sufran daños. Según detalla, ya despachó más de 8.000 plantas, muchas de ellas hacia Buenos Aires, Córdoba y el sur argentino. Cada envío implica un proceso cuidado, desde la producción hasta la entrega.


Además de las variedades más conocidas, como la Hass, Martín también trabaja con la palta Torres, una variedad desarrollada en Tucumán en la década del 60. Esa combinación le permite extender la temporada de cosecha y diversificar la oferta. En paralelo, promueve prácticas agroecológicas, utilizando compost propio y evitando agroquímicos en la producción.


Un orgullo en expansión 


El crecimiento del proyecto abrió una nueva etapa. En los próximos meses, planea instalar un punto físico en Buenos Aires para facilitar la distribución, especialmente hacia un mercado donde concentra gran parte de sus clientes. La idea es acortar tiempos de entrega y consolidar una red que ya se expandió más allá de las redes sociales.


Más allá del negocio, Martín pone el foco en el proceso de aprendizaje colectivo. Enseña a injertar, vende yemas para acelerar la producción y acompaña a quienes buscan tener su propio árbol. “Me gusta ver cómo la gente aprende y logra que su planta dé frutos”, dice. En ese ida y vuelta, su proyecto Paltas Pride cobra más sentido. Pride, en inglés, significa “orgullo”.

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