publicidad

VENCIMIENTOS Y CRÍTICAS

La citrícola San Miguel propone un canje de deuda y reabre el debate sobre su situación financiera

La firma tucumana lanzó una reestructuración de sus obligaciones negociables que estira plazos y reduce tasas, en un contexto marcado por tensiones financieras, críticas del mercado y una abultada deuda con la Estación Experimental Obispo Colombres.

Avatar de Gabriel Toledo
Gabriel ToledoTendencia de noticias
26 dic, 2025 05:28 p. m. Actualizado: 26 dic, 2025 05:28 p. m. AR
La citrícola San Miguel propone un canje de deuda y reabre el debate sobre su situación financiera

El reciente anuncio de la citrícola San Miguel de avanzar con un canje de deuda volvió a encender alertas en el mercado financiero y profundizó el descontento entre los acreedores más pequeños. De acuerdo a lo indicado por el portal Bichos de Campo, la compañía citrícola, una de las principales exportadoras mundiales de limón y líder en la industrialización de derivados como aceites esenciales y jugos, resolvió postergar vencimientos clave y reducir el rendimiento de sus títulos, en una decisión que es leída por algunos inversores como un fuerte golpe a la confianza.


La propuesta alcanza a una porción de las obligaciones negociables que vencen en octubre del próximo año y plantea su reemplazo por nuevos instrumentos con plazos más extensos y menor tasa de interés. En los hechos, la iniciativa implica trasladar compromisos hacia el final de la década y bajar el rendimiento anual del 9,5% al 8%, un esquema que generó rechazo inmediato en parte del mercado, donde algunos acreedores calificaron la oferta como “ruinosa” y cuestionaron que la empresa avance con este tipo de decisiones cuando exhibe proyecciones favorables de largo plazo.


La reestructuración involucra a las obligaciones negociables series X, XI y XII, por un monto de hasta 120 millones de dólares, que serían canjeadas por las nuevas ON series XIII, clase A —denominadas en pesos— o clase B —en dólares—. Ambos instrumentos comparten una tasa de interés inferior a la actual y un vencimiento fijado a 42 meses desde su emisión.


Paradojas


La decisión se conoce en un año particularmente exigente para las finanzas de San Miguel. En junio pasado, la compañía debió recurrir a un préstamo de emergencia de 15 millones de dólares aportado por sus propios accionistas para cumplir con un vencimiento previo de obligaciones negociables. Ese auxilio permitió evitar un default, pero dejó al descubierto la fragilidad de su flujo de caja en el corto plazo.


Paradójicamente, esta tensión financiera convive con un escenario de expansión productiva. La empresa controlada por las familias Miguens-Bemberg y Otero Monsegur fortaleció su perfil industrial, celebró contratos con clientes estratégicos y puso en marcha nuevas plantas en Uruguay y Sudáfrica, movimientos que le otorgan mayor respaldo frente a la crisis que golpea con más fuerza a la producción de fruta fresca. Ese contraste alimenta el reclamo de los acreedores, que recuerdan que fue justamente el mercado de capitales el que permitió a San Miguel financiar su crecimiento: en total, la firma habría captado alrededor de 250 millones de dólares mediante la emisión de obligaciones negociables.


“Cuando empiezan a ganar plata, les va bien y ya no necesitan apoyo del mercado, se dan vuelta”, expresó uno de los inversores consultados, sintetizando el malestar que recorre a los tenedores más atomizados. La incomodidad no se explica solo por la baja de la tasa y la extensión de los plazos, sino también por el carácter compulsivo de la propuesta. Si el 70% de los acreedores acepta el canje, el resto quedará automáticamente obligado a ingresar, para no quedar con títulos de menor liquidez y peores condiciones de negociación.


san miguel calificacion deuda.png

La definición se tomará en una asamblea de tenedores, mientras que el plazo para adherir a la oferta vence el 7 de enero de 2026. A diferencia de otros procesos de reestructuración, San Miguel no atraviesa una situación de quebranto operativo. Por el contrario, la empresa opta por aliviar su caja aun a costa de resignar calificación crediticia, una señal de que no tendría previsto volver a financiarse en el mercado en el corto plazo. En ese sentido, la calificadora FIX SCR ya redujo la nota de emisor de largo plazo de la compañía y de sus obligaciones negociables (foto superior).


Desde la mirada de los acreedores, esta “optimización financiera” favorece a los accionistas, que evitan tomar nueva deuda para enfrentar vencimientos inmediatos. Como aspecto positivo, el esquema contempla que, al momento de la emisión de las ON serie XIII —prevista para el 14 de enero de 2026—, se abonen los intereses devengados y no pagados de los títulos canjeados, un punto que suele ser más restrictivo en otras reestructuraciones.


Hasta su vencimiento final, fijado para el 14 de julio de 2029, los intereses se pagarán de manera semestral. La amortización prevé un 15% al momento de la emisión, pagos escalonados del 4,25%, 4,5%, 8,5% y 8,5% entre los 18 y 36 meses, y un 59,5% concentrado al final del período.


Deuda local y tensiones estructurales


El canje de deuda se inscribe en un escenario más amplio de contradicciones financieras. San Miguel mantiene una deuda de $1.658 millones con la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), un pasivo que forma parte de los cerca de $7.000 millones que cuatro grandes citrícolas adeudan desde 2015 en el marco de la Ley 5.020, que establece aportes obligatorios para financiar investigación y desarrollo. La mora, ratificada por un fallo adverso judiciales, compromete la capacidad de la EEAOC para sostener proyectos científicos clave para el sector.


Mientras el CEO de la compañía, Manuel Suárez Altuna, proyecta un futuro de crecimiento apoyado en la estabilidad macroeconómica y en la reconversión hacia ingredientes naturales —“San Miguel es el procesador número uno a nivel mundial”, afirmó al señalar que concentra el 16% del mercado global—, la realidad muestra una empresa que debió recurrir a sus accionistas para evitar el default y que enfrenta cuestionamientos por su deuda local. “Tomamos la decisión de salir del negocio de fruta fresca para focalizarnos en la producción de ingredientes naturales”, sostuvo el ejecutivo, al tiempo que proyectó alcanzar el 20% del mercado mundial en los próximos años.


Ese optimismo contrasta con el impacto que la expansión en Uruguay y Sudáfrica tiene sobre la producción tucumana y con el desfinanciamiento de la EEAOC, clave para mejorar la competitividad del sector. Así, el canje de deuda anunciado por San Miguel no solo reaviva el enojo de los acreedores financieros, sino que vuelve a poner en foco las tensiones entre su estrategia global y los compromisos económicos que mantiene en su provincia de origen.

publicidad

Más de portalcana

publicidad