
En un año marcado por la recomposición del poder adquisitivo sectorial y un nuevo esquema de libertad comercial, el consumo de proteínas animales en Argentina experimentó una vigorosa recuperación durante 2025. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la ingesta total de carnes (vacuna, aviar y porcina) trepó a los 113,8 kg por habitante, mientras que el sector lácteo también logró revertir su tendencia previa con un incremento significativo en el consumo de leche. Este dinamismo en el mercado interno convivió con un hito en el frente externo: el complejo bovino alcanzó un récord histórico en el valor de sus exportaciones, impulsado por precios internacionales en máximos y una progresiva baja en la carga tributaria.

El dato central del informe, al que tuco acceso Tendencia de Noticias, destaca que los argentinos sumaron 3,7 kg más de carne a su dieta anual respecto al 2024. Este incremento fue liderado por el sector porcino y aviar, aunque la carne vacuna también mostró signos de recuperación. En términos específicos, el consumo per cápita de carne bovina se situó en 48,6 kg, una mejora interanual del 1,6%.
Sin embargo, el cambio de hábito hacia otras proteínas es cada vez más evidente. Según indica la BCR: "Sumando los tres tipos de carnes, el consumo en 2025 se habría recuperado a 113,8 kg por habitante, alrededor de 3,7 kg más que el año pasado. Continúa aumentando la participación del pollo y del cerdo en detrimento de la carne vacuna, tendencia que se observa desde principios de los años 2000".
Este fenómeno se explica por un "efecto sustitución" debido al abaratamiento relativo del pollo y el cerdo frente al asado, cuyo precio internacional traccionó al alza. Así, la carne aviar alcanzó un máximo de 46,8 kg por habitante (+3,6%) y la porcina llegó a los 18,4 kg (+7,5%).

En sintonía con esto, el sector lechero también mostró cifras positivas. El consumo de leche promedió los 186 litros por habitante, lo que representa una mejora del 8,8% respecto a los 170,9 litros registrados en 2024.
A pesar de que la faena de bovinos cayó un 1,9% (totalizando unos 13,5 millones de cabezas anuales), la producción de carne no se resintió gracias a un aumento en la productividad por animal. El peso promedio de las carcasas subió a 231,3 kg, casi 3 kg más que el año previo.
Al analizar el conjunto de las carnes, el informe señala: "El análisis desagregado permite observar un cambio en la composición de la oferta proteica nacional: mientras la producción bovina muestra una relativa estabilidad, el crecimiento de la carne porcina (+3,0%) y la recuperación del sector aviar (+2,2%) han sido los responsables de empujar el agregado total hacia el alza".

Por su parte, la producción de leche alcanzó los 11.600 millones de litros, una de las cifras más altas de la última década, explicada por una mayor eficiencia individual de las vacas y una expansión del rodeo lechero.
El frente externo fue otro de los grandes protagonistas de 2025. Aunque el volumen exportado de carne vacuna cayó un 8,7% debido al fuerte consumo interno y una menor demanda de China, el valor obtenido fue el más alto de la historia. Se estima que el complejo de carne y cueros bovinos generó US$ 4.600 millones, superando los máximos de 2022 y 2024.
Este récord fue posible gracias a la escasez de oferta en Estados Unidos y la Unión Europea, lo que llevó los precios internacionales a niveles récord. Además, el sector lácteo no se quedó atrás, exportando más de 370.000 toneladas por un valor aproximado de US$ 1.400 millones.
Gran parte de este desempeño estuvo apuntalado por la desregulación y la baja de retenciones. El informe concluye destacando el impacto de los decretos que redujeron o eliminaron alícuotas: "La consolidación de este sendero de reducción de la carga tributaria marca el rumbo necesario para sostener la competitividad y potenciar el desarrollo productivo de estas cadenas de valor".