
La confianza de los productores agropecuarios argentinos atraviesa un momento bisagra. Según la última edición del Ag Barometer Austral, elaborado por la Universidad Austral, el ánimo del sector alcanzó su nivel más alto desde julio de 2019, superando incluso los registros previos a las elecciones PASO de aquel año. Si bien el optimismo es generalizado tanto en la situación financiera actual como en las perspectivas a largo plazo, esta renovada confianza convive con una marcada prudencia: a pesar de considerar que es un buen momento para apostar al crecimiento, una parte considerable de los productores posterga sus decisiones de compra debido, principalmente, al elevado costo del financiamiento.
El índice general se ubicó en los 159 puntos, lo que representa un salto del 28% respecto a la medición anterior. Este valor no solo es el más alto en un lustro, sino que marca el máximo histórico de la serie desde que se inició el relevamiento.

Este repunte se apoya en una mejora sustancial de las condiciones presentes (que subieron un 43%) y de las expectativas futuras (que crecieron un 23%). Al respecto, Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, destacó: “Estamos frente a un cambio muy relevante en el ánimo del productor. La mejora en las condiciones presentes es especialmente significativa porque indica que el optimismo ya no está apoyado únicamente en el futuro, sino también en la percepción del presente”.
El informe revela una fuerte recuperación del Índice de Expectativas de Inversión en activos fijos, que escaló un 53% hasta alcanzar los 111 puntos. Actualmente, el 55% de los productores cree que es un buen momento para invertir, con la compra de tierras (29%) y tractores (27%) al frente de las prioridades.
No obstante, existe una brecha entre la intención y la acción. Un 38% de los consultados prefiere esperar antes de desembolsar capital. El principal escollo es financiero: el 68% identifica a las altas tasas de interés como el mayor obstáculo para la inversión.
“La predisposición a invertir mejoró de manera clara, pero sigue condicionada por variables macroeconómicas clave. Las tasas de interés reales continúan siendo el principal obstáculo para transformar el optimismo en inversión efectiva”, señaló Steiger. Además, un 22% de los productores menciona la incertidumbre cambiaria como un factor que desalienta el endeudamiento en moneda extranjera.
El factor político
El escenario de confianza está íntimamente ligado a la percepción de la gestión nacional. El 75% de los productores tiene una visión positiva del gobierno de Javier Milei (un 65% afirma que cumplió sus expectativas y un 10% que las superó).

“Hay una valoración clara del rumbo económico, especialmente en términos de orden fiscal y previsibilidad. Sin embargo, el productor sigue siendo prudente y consciente de que los procesos de estabilización llevan tiempo”, indicó Steiger.
A pesar de este apoyo, el fantasma de la inestabilidad política persiste. El 64% de los encuestados considera que la amenaza de un retorno del populismo en 2027 aún no ha desaparecido, lo que refuerza la postura de cautela en los compromisos financieros a largo plazo.

En el plano internacional, el sector muestra un entusiasmo casi unánime respecto a la apertura económica. El 95% de los productores se mostró a favor de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, viendo en él una oportunidad de oro para las exportaciones de carne y el acceso a nuevos mercados.
Finalmente, en cuanto a la campaña actual de trigo, los productores están adoptando una estrategia de "esperar y ver". A pesar de las proyecciones de una cosecha récord, más de la mitad aún no fijó precios para la campaña 2025/26, esperando que el mercado ofrezca mejores valores antes de liquidar su producción.