
El uso de drones y herramientas de inteligencia artificial comienza a transformar el manejo del cultivo de caña de azúcar en Tucumán. A través de un video difundido por el INTA Famaillá, investigadores mostraron avances en ensayos que apuntan a mejorar la eficiencia productiva, reducir pérdidas y optimizar decisiones agronómicas en tiempo real.
El desarrollo se enmarca en el programa de Agricultura de Precisión del organismo, donde se trabaja con sensores y procesamiento de datos para detectar fallas en la plantación. Ricardo Rodríguez, técnico del INTA, explicó que el objetivo es “ensayar y probar flujos de trabajo que nos permitan rápidamente solucionar los problemas de plantación”, incorporando imágenes captadas por drones con cámaras RGB y multiespectrales.

A partir de estos vuelos, se genera un ortomosaico del lote que luego es analizado mediante algoritmos de inteligencia artificial. “La inteligencia artificial nos dice dónde están las fallas en latitud y longitud para poder corregir inmediatamente eso”, detalló Rodríguez, al tiempo que subrayó que esta información permite ajustar la cantidad de yemas por metro lineal según cada ambiente productivo.
El enfoque no se limita a la implantación del cultivo. Uno de los ejes centrales del trabajo es la fertilización nitrogenada de manera sitio-específica. Según el investigador, la variabilidad del cultivo en el tiempo y el espacio exige estrategias más precisas. En ese sentido, remarcó que buscan “minimizar las pérdidas”, que históricamente se ubican entre el 15% y el 30% cuando no se aplican tecnologías de manejo variable.
Desde el INTA indicaron que estos ensayos se desarrollan desde 2015 y han sido presentados en ámbitos internacionales. En la actualidad, el avance tecnológico permite combinar drones, maquinaria inteligente y software de acceso libre para definir dosis de fertilizante en cada sector del campo. “Podemos estar fertilizando en cada uno de los ambientes de acuerdo a la necesidad del cultivo”, sostuvo Rodríguez.
El objetivo final es generar información de calidad para toda la cadena productiva. Con herramientas más precisas, el sector busca mejorar el rendimiento, reducir costos y avanzar hacia un modelo más sustentable. “La intención es que con esta labor dentro de la cadena de valor pueda tomar decisiones que hagan mucho más eficiente el cultivo, tanto desde lo productivo como desde lo ambiental”, concluyó el especialista.