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El Gobierno nacional destacó este jueves la sanción definitiva de la reforma a la Ley de Glaciares y defendió la iniciativa como una herramienta clave para impulsar inversiones y desarrollo productivo, especialmente en el sector minero.
A través de un comunicado difundido por la Oficina del Presidente, el Ejecutivo afirmó que la modificación de la norma apunta a “garantizar seguridad jurídica” y otorgar mayor protagonismo a las provincias en la administración de sus recursos naturales.
Desde el entorno del presidente Javier Milei consideraron que la redacción anterior de la ley resultaba “confusa” y generaba interpretaciones que impedían el desarrollo de actividades en zonas donde no existían recursos hídricos a proteger.
“Esta reforma histórica aclara con precisión científica que se debe continuar protegiendo los glaciares y las geoformas del ambiente periglacial que cumplen funciones hídricas”, señalaron en el comunicado oficial.
En ese sentido, el Gobierno sostuvo que la nueva normativa permitirá habilitar explotaciones mineras en áreas que estaban “mal catalogadas”, sin afectar los cuerpos glaciares protegidos.
El texto también remarca que la reforma responde a un reclamo sostenido por provincias mineras nucleadas en la Mesa del Litio —como Catamarca, Jujuy y Salta— y la Mesa del Cobre —integrada por Mendoza y San Juan—, que ven en la actividad una oportunidad para el crecimiento económico regional.
“El cuidado del ambiente y el crecimiento económico no son enemigos, sino motores complementarios de una Nación libre y próspera”, afirmaron desde la Casa Rosada.
Asimismo, el comunicado incluyó críticas a sectores ambientalistas, al señalar que “los intentos de interferencia de organizaciones extranjeras fracasaron” y que quienes buscaban “impedir el progreso” no lograron frenar la sanción de la ley.
Por último, el Presidente expresó un reconocimiento especial a los gobernadores Marcelo Orrego, Raúl Jalil, Carlos Sadir, Gustavo Sáenz y Alfredo Cornejo por su participación en la elaboración de la norma.
La reforma de la Ley de Glaciares se convirtió en uno de los debates más relevantes del Congreso en las últimas semanas, en un escenario atravesado por la tensión entre el impulso a la producción y la protección ambiental.