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LA SEMANA POLÍTICA

Rescatando a la intendenta Chahla

La intendenta Rossana Chahla ratificó su pertenencia al proyecto oficialista en la cumbre peronista de El Cadillal. Mientras, sectores del peronismo no jaldista aceleran conversaciones para construir una alternativa que también dispute el centro político frente al mileísmo.

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Fernando StanichTendencia de noticias
31 may, 2026 10:14 a. m. Actualizado: 31 may, 2026 11:38 a. m. AR
Rescatando a la intendenta Chahla

El almuerzo en El Cadillal del miércoles tuvo, como casi todo en política, varias lecturas simultáneas. La oficial -y más superficial- sostiene que Osvaldo Jaldo reunió al peronismo, mostró cohesión, bajó el ruido y empezó a ordenar el tablero hacia 2027. La que circuló en voz baja entre los propios: el gobernador logró que Rossana Chahla se parara frente a toda la dirigencia del Frente Tucumán Primero y ratificara, sin margen de ambigüedad, que el rival a vencer es La Libertad Avanza y que ella es parte del proyecto oficialista que lidera Jaldo. La tercera opción asegura que en realidad, la semana cerró con la conclusión de que el mandatario exhibió debilidad política al ir a la Municipalidad de la capital y luego dar tanta centralidad a la intendenta. Es decir, una admisión de que, sin ella adentro, el riesgo de una derrota electoral en 2027 aumenta.


Al margen de estas especulaciones, lo concreto es que en el jaldismo celebraron ese momento. La palabra que usaron no fue casual: dijeron que "rodearon" a la intendenta. Que exponerla en público, rodeada de intendentes, legisladores y concejales del oficialismo, fue también una forma de sellarle el destino político. Porque una vez que la foto existe, y una vez que las palabras se dijeron frente a testigos, el costo de romper sube exponencialmente.


Aún más, en el entorno del gobernador creen que Jaldo consiguió un pequeño triunfo táctico con la mirada puesta en 2027.


Para Chahla, la semana había arrancado complicada. La denuncia por la presunta contratación irregular de cooperativas -impulsada por sectores ligados al alfarismo- le pegó en lo político. "Está todo impecable", repitió en el almuerzo del martes en la Municipalidad, ante Jaldo y el vicegobernador Miguel Acevedo. Ese martes, en la intimidad, los tres compartieron una larga sobremesa destinada a enfriar los ruidos que venían alterando la convivencia en la Capital. Como se anticipó en esta misma columna ese día, después de degustar un menú árabe, Jaldo y Acevedo le transmitieron su confianza y su respaldo en busca de brindarle tranquilidad.


Lo que siguió a ese almuerzo inédito -el espaldarazo de Jaldo, la centralidad discursiva en El Cadillal, la frase del gobernador enfatizando que ella conduce casi el 40% del territorio y el 38% de los tucumanos- fue parte de esa operación de reparación. En público, se trató de un respaldo real. En política, ese acto se convierte en una deuda a cobrar el año que viene, durante el proceso electoral.


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La pista del juez Taboada


Mientras el oficialismo exhibía músculo en El Cadillal, en la Legislatura ocurrió algo que pasó más desapercibido de lo que debería. El jueves, el cuerpo aprobó por amplia mayoría el pliego de Lucas Taboada, el magistrado que en noviembre, actuando como subrogante, firmó una cautelar que implicó un bozal legal contra un medio de comunicación tucumano. En particular, fueron afectados los colegas de Enterate, a partir de la retrógrada prohibición de opinar y hablar sobre funcionarios y magistrados judiciales. No sólo hubo reclamos locales, sino que incluso el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) -en noviembre y este miércoles- alertó sobre el impacto negativo para las libertades de prensa y de expresión de esa medida.


Aún así, el oficialismo aprobó el pliego del magistrado sin titubear.


Pero nueve legisladores votaron en contra. Silvia Elías de Pérez, José Seleme, José Cano, Agustín Romano Norri, Hugo Ledesma, Manuel Courel, Eduardo Verón Gerra, Walter Berarducci y Claudio Viña. Una mezcla que incluye peronistas disidentes, radicales, ex alfaristas, ex bussistas y actuales bussistas. No se trata de un bloque formal, desde luego, pero pudieron coordinar un voto en contra en un tema sensible, y eso ya es una señal.


Aunque con algunas excepciones en la lista, de ese núcleo surja quizás el embrión de lo que un sector del peronismo no jaldista viene especulando en voz baja: un espacio que reúna disidentes peronistas, radicales y fuerzas minoritarias que no quieren al mileismo pero tampoco al jaldismo. Un tercer carril que, por ahora, no tiene candidato visible ni estructura, pero que empieza a tener gestos de coordinación táctica con el diputado Carlos Cisneros.


En ese cuadro, la aparición de Pablo Yedlin en el acto del gobernador bonaerense Axel Kicillof en La Plata no es un detalle menor. El diputado tucumano, médico de formación, subió al escenario del lanzamiento del MDF Salud y blanqueó su alineamiento con el gobernador bonaerense. De hecho, en este sector peronista presentaron su incorporación como la llave para un enlace del MDF en el norte.


Que el ex ministro de Salud haya aparecido junto a Kicillof dice varias cosas al mismo tiempo. Especialmente, que está inquieto y decidido a edificar un perfil propio fuera de las fronteras del jaldismo. También, que empieza a moverse con lógica propia, por fuera incluso de su histórico jefe político Juan Manzur., cuya sombra sigue planeando sobre el peronismo tucumano aunque nadie sepa con exactitud en qué dirección.


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En un escenario donde Jaldo concentra el poder institucional de la provincia y Chahla acaba de ratificar su pertenencia al oficialismo, el diputado necesita construir volumen político por otro lado. Su acercamiento al espacio de Kicillof puede leerse como parte de esa estrategia. Y si bien todavía es temprano para saber si esa construcción tendrá traducción electoral concreta en Tucumán, sirve para entender que las tensiones internas del peronismo están lejos de haber desaparecido.


Así, la gran pregunta que deja la semana no es si el oficialismo tucumano llega unido a 2027. Es si la tregua que Jaldo construyó almuerzo a almuerzo es lo suficientemente sólida como para resistir la presión de los que ya están mirando para otro lado.

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