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LA SEMANA POLÍTICA

Oposición por parcelas: el laberinto libertario en Tucumán hacia 2027

La pelea entre Campero y Catalán expone la fragmentación de un espacio sin proyecto común. El rechazo a los acoples y el factor Jaldo complican los planes de la Casa Rosada en la provincia.

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Fernando StanichTendencia de noticias
07 jun, 2026 10:40 a. m. Actualizado: 07 jun, 2026 10:47 a. m. AR
Oposición por parcelas: el laberinto libertario en Tucumán hacia 2027

Foto: Archivo.

La sobreactuación de la pelea entre Mariano Campero y Lisandro Catalán desnuda la realidad de la oposición en Tucumán. Sin proyecto común, llega al decisivo 2027 como un campo loteado.


Lo curioso es que este esquema de oposición por parcelas podría perjudicar, principalmente, a La Libertad Avanza. El espacio del presidente Javier Milei obtuvo el año pasado casi el 35% de los votos en una elección legislativa nacional de mitad de mandato. Para una fuerza sin desarrollo territorial y en una provincia netamente peronista, el resultado fue más que destacable. Sin embargo, todos son conscientes de que ese porcentaje no alcanza para disputar, en serio, el poder en Tucumán.


Vale detenerse para analizar el comportamiento libertario, en esta provincia, de cara a esa construcción política. La primera pregunta por responder es cuál es la apuesta de LLA en Tucumán. A juzgar por los dichos de su presidente, el ex ministro Catalán, el partido busca disputar la gobernación. Pero esa idea pareciera debilitarse si se tiene en cuenta que los propios libertarios se autoimpusieron una restricción: la no utilización de acoples. Es decir, apostaron por dejar de lado la principal herramienta electoral con la que se competirá.


Más allá de los reparos que se puedan tener al mañoso sistema de colectoras, lo cierto es que suena contradictorio plantear una disputa por el poder real sin las armas que podrían facilitarle el camino hacia ese objetivo. Desde luego, confeccionar listas únicas de intendentes, legisladores y concejales puede permitirle a LLA la obtención de un número importante de bancas y hasta de algunos municipios. Pero difícilmente genere un atajo para pelear mano a mano por la Gobernación al peronismo. Aún más, puede ser un buen argumento de los otros opositores para tomar distancia y armar por fuera de LLA. ¿Por qué se prestarían a completar listas legislativas en lugares de relleno? Esto, claro está, suponiendo que los libertarios mantengan la impronta de reservar los casilleros apetecibles para los puros.


Esa estrategia colisiona directamente con la posibilidad de sumar aliados. Hasta aquí, Catalán viene manteniendo diálogo con referentes opositores. En algunos casos, más visibles que otros. Por ejemplo, el intendente radical de Concepción, Alejandro Molinuevo. Pero también se sentó a tomar un café con el legislador Agustín Romano Norri, cuyo anhelo es la intendencia capitalina. De ese encuentro realizado en el bar Nico de la avenida Perón no se dijo nada, pero sirve para mostrar que Catalán mantiene un discurso duro respecto de Campero y otro de apertura por lo bajo. Es una señal de edificación política.


Una contextualización necesaria para comprender este punto. No sólo en Tucumán hay líneas abiertas entre radicales y libertarios. De hecho, en Mendoza el gobernador Alfredo Cornejo y en Santa Fe Maximiliano Pullaro son de los más propensos a que la UCR vaya a las elecciones en 2027 en alianza con La Libertad Avanza. Muchos jefes del radicalismo entienden que es la única manera de no poner en riesgo los liderazgos provinciales. Por supuesto, todavía queda mucho camino por recorrer. Pero sobre eso giran las especulaciones.


¿Fuego amigo o estrategia?


Entonces, cuál es el problema puntual con Campero si el referente de LLA en Tucumán busca sumar aliados. Indudablemente, hay una cuestión vinculada a las aspiraciones personales. El diputado ya dijo que quiere pelear por la Gobernación, y a priori Catalán aspira a lo mismo. Además, hay otras cuestiones en el medio; por ejemplo, la avanzada libertaria en Yerba Buena, el bastión del camperismo. Es cuanto menos contradictorio con los usos y costumbres de la política pretender un acuerdo con alguien mientras se le intenta comer lo suyo.


Además, para los gerentes del sello libertario en Tucumán hay otro inconveniente. El diputado Campero tiene línea directa con un sector de LLA a nivel nacional y es uno de los radicales con los que cuenta el mileísmo en la Cámara Baja. De hecho esta semana, en medio del fuego cruzado, el yerbabuenense se reunió y subió una foto con la senadora Patricia Bullrich, jefa de la bancada del Presidente.


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Para Catalán, esto de las diagonales paralelas entre la política local y Buenos Aires supone un dolor de cabeza. Incluso en la búsqueda de hallar su lugar en el ecosistema provincial. Porque a los salteos de algunos opositores se suma la buena sintonía entre Osvaldo Jaldo y la Casa Rosada. Los ejemplos sobran, hace un par de semanas el discurso libertario explosivo local contrastó con los elogios de Bullrich a las políticas de seguridad del gobernador. Y el miércoles, Jaldo se tomó una foto en la Rosada con el ministro Diego Santilli y con el hombre más cercano a Karina Milei, Eduardo “Lule” Menem. Esa imagen no sirve, o al menos confunde, la estrategia de oposición dura en esta provincia.


En ese encuentro se habló de gestión pero también de política. Porque en las vísperas del tramo final de la gestión, los armadores de Milei buscan sostener la gobernabilidad de la mano de los aliados. Allí entran en juego los gobernadores peronistas y radicales que tienen diputados y senadores para aportar.


Para Jaldo, el diálogo con la Nación no sólo se explica en la necesidad de garantizar fondos o asistencia, sino también desde lo electoral. Las dos principales consultoras con las que trabaja (Aurelio y Haime) le vienen marcando que esa postura institucional le suma algunos votos extra por fuera del peronismo.


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En rigor, esta semana durante su periplo por Buenos Aires recibió esa confirmación. Los números que le acercaron ratifican que el votante de Milei se mantiene firme en torno a un 38% en Tucumán y que el libertario más instalado aquí no es Catalán, sino el diputado Federico Pelli. El especialista en seguridad escaló en notoriedad e imagen positiva muy rápidamente no por su gestión parlamentaria sino a partir del episodio en el que un puntero del oficialismo le rompió la nariz de un cabezazo en La Madrid. Y esto, que no se malinterprete, no supone una subestimación a su trabajo en el Congreso, sino a las escasas posibilidades que brinda la Cámara de Diputados para el crecimiento político.


En este contexto, para Jaldo significó tranquilidad cerrar los acuerdos necesarios con su vicegobernador, Miguel Acevedo; y con la intendenta de la Capital, Rossana Chahla. De esa manera, el archipiélago opositor no mileísta debería buscar otro referente bajo el cual competir. Para el oficialismo será crucial que en 2027 este sector de radicales, peronistas disidentes y de otras expresiones arme una tercera vía. Siempre es mejor para los oficialismos tener una oposición fragmentada en lotes antes que un campo escriturado a un solo nombre.

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