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LA SEMANA POLÍTICA

Entre el "anulo mufa" y el tapón del 9 de Julio, Tucumán ensayó la política de 2027

El gobernador jugó políticamente con la distancia entre Milei y Villarruel. La decisión de adelantar las elecciones como parte de una estrategia regional. Ausentes y anécdotas de una jornada patria y de campaña.

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Fernando StanichTendencia de noticias
11 jul, 2026 10:58 a. m. Actualizado: 12 jul, 2026 09:03 a. m. AR
Entre el "anulo mufa" y el tapón del 9 de Julio, Tucumán ensayó la política de 2027

Foto: Butti Photos / TDN

Hay una anécdota poco difundida que resume el trasfondo electoral de los festejos por el 210 aniversario de la Declaración de la Independencia. En la noche del jueves, la titular de la Compañía Azucarera Los Balcanes le obsequió a Victoria Villarruel un libro y en la dedicatoria escribió “para la próxima presidenta de los argentinos”. La lectura en voz alta del mensaje generó cierta incomodidad en el salón, que la propia vicepresidenta se encargó de cortar con una frase muy futbolera. “Anulo mufa”, lanzó entre aplausos y risas de los industriales presentes. “Hay que decretarlo”, se escuchó desde atrás.


Aunque en la superficie pareciera que no, lo cierto es que la proximidad del año en que se renovarán las autoridades provinciales y nacionales marcó el ritmo de los festejos durante el 9 de Julio. Los episodios “políticos”, algunos comentados y otros pasados por alto, se repitieron desde la noche del miércoles.


Del momento que más se habló fue de la ubicación asignada en la Vigilia a la presidenta del Senado: el mejor lugar de la primera fila. Es decir, justo enfrente del presidente, Javier Milei. Cada vez que el jefe de Estado levantaba la vista de la lectura de su discurso, tenía el rostro de su compañera de fórmula a menos de dos metros. Desde hace más de un año, el distanciamiento político entre ambos es público, y de hecho Casa Rosada no tiene reparos en romper todos los protocolos institucionales con tal de evitar que Villarruel incomode la participación del jefe de Estado en los actos.


En Rosario para el acto por el Día de la Bandera, hace menos de un mes, la vicepresidenta fue ubicada en la hilera de sillas asignada a las autoridades de Santa Fe. Para evitar cruces entre presidente y vicepresidenta, los responsables de protocolo decidieron sentarla en ese sector, en diagonal a Milei. En Tucumán, la elección del lugar también quedó en manos de la Gobernación, que por tratarse de la vicepresidenta decidió concederle la mejor silla. Eso sí, para “justificar”, Villarruel fue flanqueada por las senadoras tucumanas presentes, Sandra Mendoza y Beatriz Ávila.


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Que la intendenta de la Capital, Rossana Chahla, haya estado al lado del Presidente al momento de entonar el himno también llamó la atención. Y la explicación es aún más asombrosa para entender el grado de ruptura en la relación. Las autoridades le encomendaron a la jefa municipal que se ubicara rápidamente allí para actuar de “tapón” ante cualquier intento de Villarruel de pararse al lado de Milei.


Los detalles permiten entender la dinámica de 24 horas frenéticas, en las que cada suceso fue calibrado para evitar desbarajustes que puedan alterar el camino hacia 2027. Por ejemplo, no puede no interpretarse que el protagonismo asignado por la Casa de Gobierno a la Vicepresidenta está lejos de ser una casualidad.


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Más allá de que se haya tratado de la máxima autoridad nacional presente el jueves, Osvaldo Jaldo le cedió la autorización formal para el inicio de los actos en plaza Independencia a ella. También fue la encargada de cerrar la jornada tras la última persona que desfiló frente al parque 9 de Julio. En el medio, ambos se reunieron en privado junto al vicegobernador Miguel Acevedo, caminaron hacia la Catedral e intercambiaron bromas sobre las encuestas que midieron una eventual fórmula presidencial Villarruel-Jaldo. “Medimos bien”, se jactó con picardía la titular del Senado.


Ya el sólo hecho de haber permanecido un día entero en Tucumán, de haber dialogado con quien se lo pidiera, de haber entregado asistencia en una Iglesia de La Florida y de haber escuchado el reclamo por la ley de biocombustibles de los industriales, muestran que Villarruel buscó contrastar con Milei. El Presidente estuvo menos de dos horas y se fue, sin mantener ninguna conversación seria; sólo intercambió agradecimientos con el gobernador y saludos con ministros y otros jefes provinciales presentes. En cambio, la vicepresidenta mostró apertura y preocupación por lo que pasa en el territorio. De hecho, lo dijo: hay que dejar de lado la teoría económica y mirar lo que sucede en el país.


Para el gobernador, esta grieta en el binomio presidencial le brinda una oportunidad. Porque de repente cuenta con un nuevo aliado del palo libertario que incomoda al oficialismo mileísta. Conocedor de los rincones más retorcidos del razonamiento político, Jaldo se percató de esa picardía y la explotó al máximo. Ofició como gran anfitrión y eventualmente en 2027 puede reeditar fotos o eventos con la vicepresidenta, que se fue de Tucumán muy agradecida, en caso de que Lisandro Catalán y los suyos espesen la campaña local.


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Como se ve, el 9 de Julio sirvió para alimentar especulaciones y sostener el morbo electoral en todos los espacios políticos, a nivel nacional y provincial. Desde las ausencias del senador Juan Manzur, que el año pasado había reaparecido en el oficialismo justo en esta fecha, hasta la incómoda ubicación que le asignaron a Mariano Campero. El diputado mileísta tuvo que atravesar entre las piernas de los libertarios Gerardo Huesen, Soledad Molinuevo y Federico Pelli. Casualmente, en la semana en la que este último aterrizó en Yerba Buena para disputarle la Intendencia al camperismo. Claramente, se trata de algo más que un desafío: es una declaración de guerra. Porque no hay posibilidades de acuerdo entre expresiones mileístas mientras una de las partes intente arrebatarle una porción de poder que la otra considere suya.


Campero y su sector ya dijeron que quieren ir por la Gobernación y cuentan con el respaldo de Patricia Bullrich. Casualmente, la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza no vino a Tucumán para el 9 de julio, pero en Buenos Aires se encargó de enviar pistas respecto de los motivos. Primero dijo que está las listas colectoras que propicia la Casa Rosada (acoples para que listas legislativas se cuelguen de una fórmula presidencial) deforman el sistema electoral. Después, ante el ruido generado en plena negociación de la Nación con los gobernadores, bajó el tono y admitió que si bien no le gusta la idea, “no encuentran un sistema mejor”.


Las colectoras permitirían a macristas, a libertarios disidentes y a radicales, fundamentalmente, evitar sus internas yendo debajo de la candidatura de Milei. Al Presidente, además, le permitiría licuar las aspiraciones presidenciales de la propia Bullrich, en caso de que las tuviera. Porque suena sensato que quien busque quedarse con una banca de diputado prefiera siempre hacerlo con un candidato presidencial consolidado y no con una apuesta. Siempre es mejor ir a lo seguro.



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De la misma manera, hay gobernadores peronistas que flamean las colectoras nacionales y su buen diálogo con Milei para enredar las rencillas en sus territorios. Es el caso del catamarqueño Raúl Jalil, que por acuerdo con Lucía Corpacci debería declinar de la reelección y cederle ese lugar al intendente de la capital, Gustavo Saadi. Al margen de ese griterío, suena exagerado imaginar a un gobernador del PJ acoplado al voto de Milei.


Por lo pronto, en Tucumán Jaldo ya se encargó de advertir que no está a favor de la eliminación de las PASO y que tampoco iría colgado de una boleta de LLA. El mensaje, más que hacia dentro de la provincia, tiene como destinatario la interna peronista nacional. La otra novedad, que a la vez oficia de guiño al huérfano Partido Justicialista, es la idea que maduran varios mandatarios, incluido Jaldo. La mayoría ya dijo que desdoblará las elecciones para separarla de las nacionales y disipar un eventual envión libertario, pero también imaginan la realización de tres o cuatro comicios provinciales en una misma fecha. Que en Salta, Misiones y Tucumán, por ejemplo, se vote para cargos provinciales el mismo domingo de mayo.


Eso tendría un doble efecto. Por un lado, obligaría a los libertarios, a quienes de por sí no les sobra mano de obra, dividir esfuerzos. Por el otro, y siempre en caso de un triunfo, enviar un mensaje de fortaleza política hacia el país y el rearmado peronista nacional. Son especulaciones, por ahora, de café. Pero es muy probable que Jaldo firme el decreto de convocatoria a elecciones una vez que tenga mayor claridad sobre el panorama regional.


Como se ve, entre el “anulo mufa” y el “hay que decretarlo” no hubo solamente una anécdota de sobremesa. Hubo una síntesis del 9 de Julio tucumano: una vicepresidenta que buscó despegarse del Presidente, un gobernador que jugó políticamente con esa distancia, y una provincia que, una vez más, funcionó como laboratorio de la política nacional antes de tiempo.

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