
La Selección Argentina Sub 16 cerró su paso por Chile con una sonrisa grande. El combinado juvenil se quedó con el torneo organizado por la Universidad Católica tras imponerse en la final ante el seleccionado local y sumar un nuevo trofeo, aun en el marco de una competencia amistosa. El equipo fue conducido por Facundo Quiroga, quien tomó el mando ante la ausencia de Diego Placente, y confirmó a lo largo del certamen que estuvo a la altura del desafío.
El partido decisivo se resolvió con un triunfo por 2-1 frente a Chile, en un encuentro que tuvo emociones desde el arranque. Argentina sacó ventaja temprano gracias a la eficacia de Giovanni Baroni, que capitalizó dos fallas consecutivas del arquero rival y marcó por duplicado en menos de veinte minutos. La Roja reaccionó rápido y descontó de cabeza tras una pelota parada, lo que le puso suspenso al desarrollo.

En el tramo final, el duelo se tornó cuesta arriba para la Albiceleste por la expulsión de Benjamín Vallejo, una acción que generó polémica. A pesar de quedar con uno menos, los juveniles argentinos mostraron carácter, sostuvieron la diferencia durante los últimos minutos y lograron sostener el resultado para desatar el festejo y dar la vuelta olímpica.
Más allá del título, el certamen dejó sensaciones positivas pensando en el futuro inmediato. La Sub 16 llegó invicta a la consagración, tras eliminar a Perú por penales en semifinales, y sumó rodaje clave de cara al Sudamericano Sub 17 que se disputará en abril del próximo año, torneo que otorgará plazas para el Mundial de la categoría en Qatar. Un paso firme en el proceso formativo y una señal alentadora para lo que viene.

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