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Foto: Archivo.-
Volvían de un casamiento cuando el temporal los sorprendió. El auto en el que viajaban Mariano Robles y Solana Albornoz fue arrastrado por la correntada hasta un canal, en medio de una lluvia que castigó a Tafí Viejo durante horas. La búsqueda mantuvo en vilo a la provincia durante varios días y sumó a rescatistas, familiares y vecinos, mientras el caso se seguía con angustia en todo el país.
Medio año más tarde, la historia tiene un capítulo que se desarrolla lejos de las cámaras y que aún no está cerrado: la pareja dejó dos hijos, y todavía no está definido dónde van a crecer.
La discusión ya no se da solo puertas adentro. Según pudo saber Tendencia de Noticias, llegó al Juzgado Civil en Familia y Sucesiones de la II Nominación, que encabeza el juez Víctor Carlos. Allí se enfrentan dos posturas. Una parte de la familia materna pretende que los chicos se muden a España. La otra parte de esa misma rama, junto con toda la familia paterna, sostiene que lo mejor para ellos es quedarse en Tucumán, donde van a la escuela, tienen sus actividades y están rodeados de las personas que los acompañaron desde el primer día.
En estos meses, el esfuerzo de quienes los rodean estuvo puesto en que los hermanos no perdieran el ritmo de su vida cotidiana. Con la contención de sus parientes, el acompañamiento de profesionales y el apoyo del colegio, la mayor siguió adelante con sus rutinas de siempre, mientras que el menor construyó un apego fuerte con quienes se ocupan de él día a día.
Los especialistas que intervinieron a pedido de las partes coinciden en un punto, más allá de qué lado los haya convocado: los chicos siguen transitando el duelo por una pérdida de enorme impacto, y en situaciones así sostener los vínculos de confianza y los lugares conocidos suele ser clave para que puedan recuperarse.

Qué dice la ley
Para resolver, el juez tendrá que guiarse por el interés superior del niño, un principio que atraviesa la Convención sobre los Derechos del Niño y el Código Civil y Comercial. Según ese criterio, cualquier decisión que involucre a menores debe tomarse mirando lo que ellos necesitan, aun cuando los adultos tengan deseos o proyectos atendibles.
Los tribunales argentinos vienen marcando desde hace años qué factores pesan en este tipo de casos: los lazos afectivos ya consolidados, el arraigo, la escuela, el entorno social, la estabilidad emocional y la continuidad de quienes cuidan a los chicos en lo cotidiano. Todo eso debe evaluarse con especial cuidado antes de adoptar una medida que pueda cambiarles la vida de raíz. Y hay otro requisito ineludible: los niños tienen derecho a ser escuchados, de acuerdo con su edad y grado de madurez, lo que la ley llama autonomía progresiva.
Mucho más que un domicilio
En el expediente, al que tuvo acceso TDN también aparece con fuerza la noción de “centro de vida”: el lugar donde un chico desarrolla efectivamente su vida familiar, escolar y social. No se reduce a un punto en el mapa.
Quienes trabajan en el sistema de protección de derechos advierten que mudarse a otro país implica cambiar al mismo tiempo de casa, de escuela, de amigos y de adultos de referencia, algo que resulta exigente para cualquier niño y mucho más para uno que acaba de atravesar una situación traumática. Por eso, los equipos interdisciplinarios suelen analizar en detalle con quiénes se generaron los vínculos de apego después de la muerte de los padres, cómo están los chicos emocionalmente y si están en condiciones de afrontar un nuevo cambio.
La decisión final quedará en manos del juzgado. Sea cual fuere, hay algo que ninguna de las partes debería olvidar: en el centro de esta causa hay dos chicos que necesitan bastante más que una sentencia. Necesitan que los cuiden y que su mundo no vuelva a desarmarse.

Murieron abrazados: la tragedia de Mariano y Solana que conmocionó a todos
Mariano Robles, de 28 años, y Solana Albornoz, de 32, murieron durante el fuerte temporal que azotó Tucumán en abril de 2026. La pareja había asistido a un casamiento en el salón Conticello, ubicado sobre la ruta nacional 9, en Tafí Viejo. Al finalizar la celebración, ambos se dirigieron a su automóvil, un Nissan Versa blanco, pero decidieron esperar a que disminuyera la intensidad de la lluvia antes de regresar a su hogar. Durante la madrugada mantuvieron su último contacto con familiares, a quienes les informaron que permanecían dentro del vehículo. Desde entonces, no volvieron a comunicarse.
Tras una intensa búsqueda, personal municipal encontró el automóvil debajo de un puente, dentro de un canal en la zona de Nueva Italia, a unos 400 metros de la ruta nacional 9. Según la reconstrucción inicial, la fuerte correntada habría arrastrado el vehículo hasta el canal, donde terminó volcado y con sus ocupantes atrapados. Los cuerpos de Mariano y Solana fueron encontrados sin vida y abrazados en el interior del auto. La pareja dejó dos hijos, una niña de cinco años y un bebé de nueve meses, que aquella noche habían quedado al cuidado de una niñera. La tragedia conmocionó a toda la provincia y puso nuevamente en discusión las condiciones de seguridad y el riesgo de inundaciones en la zona.