
Alfredo Grassia es periodista, aunque no conoce el caso por elección propia, sino por haber sobrevivido a él. El jueves por la tarde estaba tomando un café en el bar de la esquina de General Paz y 9 de Julio cuando le tocó ser testigo del tiroteo de barrio Sur, en que un hombre hirió a otro y luego se quitó la vida.
Cerca de las 17, una mujer comenzó a gritar en el centro de la plaza Yrigoyen. "Algunos nos levantamos, estábamos en el bar, pensamos que era un asalto", relató en diálogo con la periodista Marisa Suárez, de Radio Ciudad.
Se trataba de Daniel Moyano, de 58 años, militar retirado, que acababa de pegarle una cachetada a su ex pareja en la plaza y ya exhibía un arma de fuego. "Cuando yo me incorporo para salir a ver qué sucedía, este el trapito que está todos los días ahí sobre el 9 de Julio, que lo conocemos y lo vemos habitualmente, hace lo mismo. Él trapito le gritó algo así como, '¿qué te pasa?' o 'tranquilizate.' Y este hombre sin mediar palabras se dio vuelta y le hizo el disparo", detalló Grassia.

"Lo tuve a 1 metro y medio, a 2 metros; estaba perdido, estaba estaba totalmente jugado. Se notó que que la la intención la intención era era asesinar a esa mujer", continuó. La señora, que venía gritando que lo detengan, al ver que su ex marido le disparaba a otra persona, se escondió en un bar sobre General Paz que suele abrir de noche, pero en ese momento pudo pasar porque estaban limpiando.
"Cuando él le dispara al trapito, la pierde de vista a ella. Eso le salvó la vida. Él no supo qué más hacer y comenzó a caminar, siempre con el arma en la mano", explicó el periodista que, además, contó que salió del bar para registrar todo, siguiendo un impulso periodístico, pero luego comprendió el peligro al que se expuso.
Grassia dio detalles sobre cómo actuó la Policía y consideró que, si lo atacaban, el agresor podría haber disparado contra todo el mundo. "Si la policía lo avanzaba o quería detenerlo, este hombre iba a comenzar a disparar. Sin miramientos, o sea, estaba totalmente jugado. Por eso, lo rodearon y le repitieron 'bajá el arma, bajá el arma'. El hombre se paró frente a un edificio y se efectuó el disparo", contó.

Grassia también ponderó la rapidez de los refuerzos policiales y del servicio de emergencias 107, que llegó de inmediato a atender al hombre herido.
Finalmente, reflexionó sobre lo que podría haber sido una tragedia aún mayor. "Este hombre estaba totalmente perdido, estaba fuera de sí y la preocupación era que había mucha gente a la vuelta, preocupaba que haga disparos y que ingresase al bar, había 30 personas en el bar", relató.