
Durante una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, António Guterres enfatizó que la trayectoria del conflicto no es sostenible y debe ser modificada de inmediato para evitar consecuencias impredecibles derivadas de posibles errores de cálculo. El funcionario portugués subrayó la necesidad de avanzar hacia una paz justa, duradera e integral, exigiendo a las partes involucradas que prioricen el cese de las hostilidades y la protección de la población civil.
La situación sobre el terreno, tras el inicio del conflicto en febrero de 2022, ha dejado un saldo trágico superior a los 15.000 civiles fallecidos, cifra que incluye a cerca de 800 niños. António Guterres detalló que el frente de batalla permanece prácticamente congelado, con un uso intensivo de drones que genera un alto número de bajas y una destrucción masiva de la infraestructura energética, lo cual agrava la crisis humanitaria en Ucrania.
El secretario general advirtió que la espiral de muerte debe detenerse y apeló a la responsabilidad de los actores internacionales para fomentar un espacio de mayor diplomacia. Según lo expresado por el líder del organismo multilateral, resulta fundamental crear las condiciones necesarias para que las partes alcancen un acuerdo que sea conforme con la Carta de las Naciones Unidas y las resoluciones vigentes, dejando de lado cualquier escalada que pueda derivar en resultados no intencionados.
Finalmente, el funcionario reafirmó que el momento de buscar la paz es ahora, rechazando la continuación de los ataques masivos que Rusia ha intensificado contra el territorio ucraniano durante el último fin de semana. La intervención de António Guterres buscó forjar un consenso internacional ante un escenario que, según los informes recibidos, continúa incrementando el número de víctimas en ambos lados de la contienda.