
Alumnos, docentes y padres de la Escuela Normal Superior Juan Bautista Alberdi volvieron a las calles este jueves con una masiva movilización para exigir al Gobierno provincial que cumpla con los compromisos asumidos sobre mejoras edilicias y educativas, a la espera de ser convocados para participar de las discusiones sobre el cambio curricular. Sobre ese último punto, los estudiantes se oponen a que les quiten horas de idiomas extranjeros, lo cual modificaría la orientación en Lenguas Vivas que tiene el histórico establecimiento, que esta semana cumplió 151 años de vida.
La comunidad educativa de la Normal se concentró a la salida del turno tarde en las puertas del edificio escolar, en peatonal Muñecas al 200, desde donde marchó por el microcentro hasta las puertas del Ministerio de Educación, en la avenida Sarmiento. Luego, la manifestación recorrió calle 25 de Mayo hasta la Plaza Independencia, donde tuvo lugar el acto central de protesta.

Bajo la consigna “Marchamos por una educación de calidad”, a través de carteles y cánticos, los jóvenes reiteraron los reclamos por los problemas edilicios de la Escuela, la falta de cobertura de cargos docentes en distintas materias y en rechazo a los cambios curriculares propuestos por la Provincia. “No recorten las lenguas, recorten la ignorancia”, “Más educación, menos abandono”, “Gabinete psicológico es un derecho, no un lujo” y “No pueden callar nuestra voz” son algunas de las consignas escritas en las pancartas que llevaron los chicos a la marcha para defender su escuela.

Anita Gijena, secretaria de Relaciones Estudiantiles Internas del Centro de Estudiantes, explicó a la prensa que la nueva movilización busca visibilizar la situación de la educación pública. “Marchamos porque nos parece injusto que, como institución de la educación pública, tengamos que tomar medidas extremas solamente para recibir respuestas”, expresó.
La estudiante sostuvo además que antes de llegar a las protestas hubo intentos de diálogo que no tuvieron resultados. “Hubo medidas pacíficas y no hubo respuesta. También lo hacemos para que otras escuelas puedan verlo y tengan incentivo para reclamar y organizarse”, afirmó.
Gijena reconoció que algunas soluciones comenzaron a llegar luego de las primeras medidas de fuerza, aunque insistió en que el seguimiento debe continuar. “Nos gustaría que las autoridades tengan un seguimiento más de cerca y que den lo que necesita la educación pública, porque no hay que luchar para poder estudiar en condiciones dignas”, señaló.

El conflicto
El reclamo de la comunidad educativa de la Escuela Normal se inició el lunes 19 de mayo, con una protesta pacífica en las puertas del establecimiento, que consistió en una sentada sobre la peatonal Muñecas al 200. El reclamo se replicó el martes 20, cuando el Centro de Estudiantes se plantó frente al ingreso al edificio escolar, lo que obligó a suspender las clases. Ese mismo día, concurrió a la Escuela para tratar de calmar los ánimos la ministra de Educación, Susana Montaldo, quien vivió un momento incómodo cuando los chicos la increparon y la trataron de mentirosa.
La situación obligó a una intervención directa del gobernador Osvaldo Jaldo, quien el 21 de mayo recibió a una comisión de alumnos y padres en su despacho de la Casa de Gobierno y les prometió un plan integral de obras para solucionar las deficiencias edilicias y ordenó el inmediato envío de nuevos bancos y sillas para resolver la falta de mobiliario básico.
El Gobierno había prometido dar respuesta a todas las demandas en una semana. El plazo se cumplió este miércoles y, debido a que todavía no se definieron algunos aspectos centrales, especialmente en lo respectivo a la modificación curricular y la cobertura de vacantes, los estudiantes coparon nuevamente las calles.