
El uso estratégico de la inteligencia artificial está modificando los paradigmas de la ciencia médica a nivel internacional y local. En el marco del Día Mundial de la Investigación Clínica, especialistas del sector destacaron que procesos científicos que tradicionalmente requerían más de siete años de desarrollo hoy logran completarse en un aproximado de cinco años. Esta transformación representa una disminución cercana al treinta y tres por ciento en las etapas globales de experimentación y se traduce en una ventaja directa para las personas que esperan por medicinas de última generación.
De acuerdo con un informe elaborado por la firma Sanofi, la adopción de estos sistemas optimizó de manera transversal las diversas fases del diseño de protocolos de laboratorio. La aplicación de modelos predictivos y de simulación digital ayudó a reducir a la mitad el período de diagramación de los ensayos, disminuyendo de doce a seis meses dicha tarea. De igual modo, las plataformas de análisis de datos agilizaron el reclutamiento de voluntarios aptos, acortando el tiempo de búsqueda de dieciocho a diez meses, y aceleraron el procesamiento de resultados de doce a ocho meses.
La directora de la Unidad de Estudios Clínicos de la compañía, Emma Venezian, puntualizó que la tecnología computacional eleva los estándares de calidad científica y promueve la inclusión de poblaciones más diversas en los muestreos. El impacto tecnológico se distribuye desde el descubrimiento preclínico de moléculas hasta las fases de monitoreo en tiempo real para detectar anomalías. En este contexto, Argentina se ha consolidado como un centro estratégico en América Latina, logrando que el mencionado laboratorio destine una inversión de noventa y seis millones de dólares en el país entre los años 2022 y 2025.
Actualmente, las filiales de Argentina y Chile coordinan de forma conjunta un total de ciento setenta y cinco estudios activos dentro de la región del Cono Sur, abarcando fases de investigación que van desde la uno hasta la tres. Los proyectos médicos locales abarcan disciplinas esenciales como la inmunología, oncología, hematología, vacunas y el tratamiento de enfermedades poco frecuentes. El entramado nacional, compuesto por efectores de la salud públicos y privados, aprovecha la aceleración digital para incrementar las tasas de éxito regulatorio y dotar de mayor sostenibilidad al diseño de futuras terapias.