
La escena literaria de España se vio sacudida por una maniobra de autopromoción que derivó en un escándalo digital. Daniel Hernán Huerta utilizó sus canales oficiales de comunicación para anunciar su deceso mediante una misiva redactada por una supuesta hermana, Diana Huerta. El escrito, que todavía figura en los perfiles de su casa editora en Madrid, alegaba que el escritor había sido víctima de un hostigamiento sistemático por parte de colectivos trans y queer, señalando que la presión del entorno lo había llevado a una muerte simbólica.
El engaño escaló rápidamente en las plataformas digitales, donde se denunció un supuesto boicot contra el texto titulado Desqueerizar el anarquismo. Apuntes contra el relativismo posmoderno. Sin embargo, la farsa se desmoronó el fin de semana cuando el propio Daniel Hernán Huerta publicó una grabación en Instagram y X portando su ejemplar y exclamando en reiteradas oportunidades que se encontraba con vida. En dicho mensaje, intentó justificar la puesta en escena como un mecanismo de defensa personal frente a lo que denominó una muerte social.
La reacción pública tras la confesión fue inmediata y contundente, transformando las muestras de pesar previas en un clima de marcada indignación. Figuras del medio intelectual español expresaron su repudio ante lo ocurrido, calificando la acción de manera lapidaria. El escritor Juan Soto Ivars utilizó sus redes sociales para desmentir el comunicado falso de la supuesta hermana y tildó la actitud del autor como una conducta irresponsable, distanciándose públicamente de la promoción realizada.
En la misma línea, el docente de la Universidad de Oviedo, José Errasti, calificó el suceso como una performance fallida que careció de sentido lógico. El profesional pidió disculpas a sus seguidores tras reconocer que había validado la información falsa del fallecimiento inicial. Por su parte, el responsable del montaje insistió en que su objetivo final era abrir un debate sobre los límites de la censura y la cancelación en el pensamiento contemporáneo, aunque sus argumentos fueron eclipsados por la condena generalizada hacia su método de difusión.