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NI UN PIBE MENOS

El antiguo basural de Los Vázquez, convertido en un club que busca salvar a los chicos de la droga

La presidenta de la Universidad San Pablo-T se reunió con los vecinos para ultimar los detalles del organismo que funcionará como merendero, escuela de oficios y sede deportiva. 

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Mariana RomeroTendencia de noticias
18 sept, 2026 12:17 a. m. Actualizado: 18 sept, 2026 07:49 a. m. AR
El antiguo basural de Los Vázquez, convertido en un club que busca salvar a los chicos de la droga

FELICIDAD: vecinos y miembros de la Universidad de San Pablo-T.-

“Ni un pibe y piba menos por la droga”, reza un cartel pintado en la pared de una casa en la entrada de Los Vazquez, barrio castigado primero por la basura, después, por el hambre y ahora, por el paco. La leyenda se repite unas tres cuadras adentro, girando hacia la derecha, bajando hacia lo que alguna vez fue el basural a cielo abierto más grande que conoció la provincia. Ahora es una cancha de fútbol y, en su extremo, un flamante club.


Los vecinos del barrio organizados lograron terminar, gracias a la Universidad San Pablo-T, el lugar que busca ganarle la pulseada al diablo: “una hora que un pibe pasa acá es una hora que le ganamos a la droga”, dice Víctor Guerra, conocido como Yor, el vecino más batallador contra las adicciones. Él mismo es un sobreviviente.



“La realidad es terrible: la mayoría de los chicos entre 12 y 15 años ya tiene un intento de suicidio y hay cuatro chicos que, en este momento, están internados”, dice Catalina Lonac, fundadora de la USP-T, tras compartir una charla con los vecinos y los profesionales que trabajan en el lugar. Aunque la casa de estudios viene desarrollando actividades en el barrio desde hace diez años, en 2025 resolvió hacerse cargo de terminar la construcción del club, que había quedado paralizada dos años atrás. 



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El salón es grande, con ventanales amplios por donde se cuela la luz del sol y tiene la puerta abierta a los chicos que busquen un lugar donde esconderse del paco


Es muy blanco, radiante por fuera. Tiene las paredes adornadas al estilo mural, con dibujos que marcan la identidad del barrio. Primero, el logo del club Los Vázquez custodiado por un Messi con la camiseta de Argentina y un Maradona con la verde y negra del equipo local. Más allá, un mapa de las Islas Malvinas, teñido de celeste y blanco. Al medio, un pañuelo blanco con flores en su interior, en homenaje a las Madres de Plaza de Mayo. Luego, la representación de un hombre andando en un carro tirado por un caballo, una imagen para nada casual: durante años, las actividades del barrio giraron en torno a esos vehículos que llevaban basura, papel, cobre y cualquier elemento que permitiera la supervivencia. El carro es el símbolo de Los Vazquez. Finalmente, la pared del club muestra la misma frase que se lee a la entrada del barrio: “Ni un pibe y piba menos por la droga”.


El lugar, durante más de un siglo, fue el basural de San Miguel de Tucumán. Allí llegaban cerca de 400 toneladas de basura por día y la miseria llevaba a muchas familias a revolverla para buscar algo para comer. Recién en 2004 se comenzó a desmantelar, pero la contaminación continuó. En medio de la pobreza y, ante el avance del narcotráfico, los vecinos resolvieron aplastar la basura que quedaba, nivelar el terreno y construir ahí una cancha de fútbol, para alejar a los más chicos de la droga. Pero nunca hubo plata. 



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Hasta que, en 2022, se anunció una partida de fondos para levantar el edificio. La obra, sin embargo, se paralizó en 2023. Mientras tanto, actividades como el merendero continuaron realizándose en las casas de los vecinos. En 2025, la Universidad de San Pablo-T (USP-T), que ya llevaba una década trabajando junto a la comunidad del lugar, asumió el desafío de finalizar la construcción con el aporte de sus profesionales y fondos otorgados por la Legislatura de Tucumán, a partir de una decisión política del vicegobernador Miguel Acevedo. También colaboraron con el club el Ministerio de Obras Públicas, el Ente de Infraestructura Comunitaria y otros organismos del Estado provincial.


El jueves, Lonac y su nieta participaron de una reunión para pulir los detalles finales de la obra. Ya se compraron máquinas de coser industriales y están en plena construcción hornos para que las mujeres del lugar puedan desarrollar emprendimientos. “La idea es que cosan, cocinen bollos, prepizzas, empanadas y que desarrollen una actividad independiente”, explica y agrega que también se van a dictar cursos y talleres para aprender oficios. 


Todavía faltan algunos detalles para que todo funcione a pleno. Durante la reunión, se acordó que se contratará una máquina para aplanar el piso de la cancha de fútbol porque debajo del césped no sólo hay tierra sino también basura, lo que ocasiona que, cada tanto, se desnivele el terreno. Las mujeres pidieron la palabra: en Los Vazquez ellas también usan la cancha y no juegan “entre chicas”, sino en equipos mixtos o, directamente, contra los varones. La idea es invitar a equipos de otros barrios que no tienen cancha, como Alejandro Heredia y Ara San Juan para disputar torneos. 


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“Hacen falta unos banquitos y unos juegos para que vengan las familias”, sugirió Lonac en el encuentro y tomó su celular. “Le estoy mandando un mensaje a Rossana”, explicó, mientras preguntaba por escrito a la intendenta Chahla sobre la posibilidad de conseguir el mobiliario. A los pocos minutos, la jefa municipal devolvió el mensaje con una llamada: “es ella”, advirtió Lonac. “¡Dice que sí!”, contó a los vecinos, que no pudieron ocultar la alegría. 


Sin embargo, los avances materiales no son lo único que el barrio necesita. Los profesionales de la Secretaría de Adicciones que trabajan en el lugar informaron sobre la cantidad de suicidios de jóvenes entre 17 y 23 años, aproximadamente. Repasaron el estado de los que están internados o a la espera de iniciar tratamientos de desintoxicación. 


“Hay que cuidar a esos chicos, necesitan ser mirados por la comunidad”, finalizó. 

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