publicidad

DISPUTA VECINAL

Día del Animal en los tribunales: la pelea por “Chango”, el dogo que divide a un country

Una pareja logró una cautelar para evitar que les retiren a su perro de un barrio privado de Yerba Buena. El caso expone la discusión referida a reglamentos internos versus nuevas concepciones sobre los animales como parte de la familia.

Avatar de Fernando Stanich
Fernando StanichTendencia de noticias
28 abr, 2026 10:37 p. m. Actualizado: 29 abr, 2026 07:11 a. m. AR
Día del Animal en los tribunales: la pelea por “Chango”, el dogo que divide a un country

Imagen realizada con IA.-

Mientras en todo el país se celebra el Día del Animal, en Tucumán una disputa judicial puso en escena una pregunta que crece en barrios cerrados, edificios y consorcios: ¿hasta dónde pueden avanzar los reglamentos privados sobre la vida doméstica de sus residentes?


La respuesta comenzó a escribirse en los tribunales a partir del caso de “Chango”, un dogo argentino cuya permanencia en el country Cerro Azul, en Yerba Buena, terminó en manos de la Justicia. La controversia nació cuando la administración del barrio intimó a sus dueños a retirar al animal en un plazo de 30 días, invocando una cláusula reglamentaria que prohíbe determinadas razas consideradas agresivas.


La pareja respondió con una acción de amparo patrocinada por los abogados Manuel Gonzalo Casas y Alejandro Barros Merino, quienes cuestionaron la constitucionalidad de esa norma interna y solicitaron una medida cautelar para frenar cualquier intento de separar al perro de su hogar.


El expediente escaló rápidamente. El Juzgado Civil y Comercial Común de la V Nominación hizo lugar a la cautelar y ordenó al country abstenerse de retirar o disponer el retiro de Chango hasta que exista sentencia definitiva.


El caso no se limitó a una discusión administrativa. La presentación judicial sostuvo que el animal cumple además funciones de acompañamiento terapéutico para uno de los integrantes del grupo familiar. Según la demanda, la presencia del perro fue recomendada en el marco de un tratamiento por ansiedad y depresión, y su eventual separación generó un deterioro emocional.


El juez recogió esa argumentación y habló de “familia multiespecie”, una categoría jurídica cada vez más utilizada para reconocer vínculos afectivos entre personas y animales de compañía. En la resolución señaló que la convivencia con mascotas puede integrar la vida privada y familiar protegida por la Constitución. Se trata de un dato no menor: durante años, las mascotas fueron consideradas apenas bienes muebles dentro del derecho clásico. Hoy, parte de la doctrina y de la jurisprudencia empieza a tratarlas como seres sintientes con intereses propios.


Exigencias para la familia


La cautelar, sin embargo, no fue un cheque en blanco para los dueños del animal. El magistrado impuso condiciones estrictas para compatibilizar la permanencia del perro con la seguridad del barrio.


Entre otras obligaciones, ordenó mantener al animal dentro del perímetro de la vivienda con cerramientos adecuados; usar correa y bozal cuando transite por espacios comunes; acreditar entrenamiento periódico; cumplir con vacunación y controles sanitarios; y comunicar cualquier incidente al consorcio. En síntesis, la Justicia no desconoció la preocupación vecinal, pero entendió que existían alternativas menos gravosas que la expulsión lisa y llana del animal.

publicidad

Más de tendencias

publicidad