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Los dos acusados en el juicio por el crimen de Paulina Lebbos corrieron con suertes diametralmente opuestas esta mañana: mientras la fiscalía retiró la acusación contra Sergio Kaleñuk por encubrimiento, sostuvo la de César Soto por homicidio agravado y pidió la pena de prisión perpetua.
Las defensas reaccionaron de manera airada y reclamaron falta de pruebas y deficiencias en la investigación. La falta de acusación contra Kaleñuk, incluso, llevó al abogado de César Soto a plantear la nulidad de los alegatos.

La figura del femicidio
De acuerdo al alegato final del fiscal Carlos Sale, el homicidio de Paulina ocurrió en la madrugada del 206 de febrero de 2026 cuando la joven, tras haber ido a bailar, llegó a la casa de su novio, César Soto y allí sufrió un ataque violento por una discusión. El acusado, aseguró el titular de la acusación, la tomó por el cuello y la asfixió hasta matarla. Luego, con ayuda de una persona no identificada, llevó su cuerpo hacia la ruta 341 y lo arrojó a la altura de Tapia.
Según el fiscal, este hecho se encuadra dentro del supuesto del artículo 80, inciso 11 del Código Penal, conocido popularmente como "femicidio". Sin embargo, ese agravante fue introducido en nuestra legislación luego del homicidio de Paulina, por lo que el acusador reconoció que no puede apelar a él.
Sin embargo, Sale entendió que la muerte de Paulina sí se produjo en un contexto de Violencia de Género, situación que ya estaba legislada en el momento del homicidio .En ese sentido, remarcó los derechos que asisten a las mujeres víctimas y que están consagrados en la Convención de Belém do Pará, con rango constitucional.
La fiscalía consideró probado que Paulina era víctima de violencia por parte de Soto y, en ese sentido, enumeró los múltiples testimonios que dan cuenta de que el acusado tenía actitudes agresivas con ella. Por ello, entendió Sale, Paulina se encontraba en un estado de extrema vulnerabilidad, lo que la colocó en situación de desprotección frente a Soto esa madrugada.
Así, Sale argumentó que el delito que corresponde endilgarle a Soto es el de homicidio agravado por la alevosía, es decir, matar sobre seguro a alguien desprotegido. De esa manera, pidió la única pena prevista para ese delito: la prisión perpetua.

Polémica por la prescripción de la causa
Sin embargo, el abogado defensor de Soto, Roque Araujo, entendió que el agravante no tiene sustento legal y que sól fue introducido por el fiscal para evitar la prescripción, puesto que si se tratara de un homicidio simple ya habrían vencido todos los plazos.
De hecho, Araujo cuestionó toda la acusación contra su defendido. A la hora de emitir su alegato, el letrado consideró que no existen pruebas en su contra y que su imputación se prudujo a pocas horas de la prescripción (en 2021), sólo para "salvar" la causa. Así que pidió la absolución lisa y llana de su pupilo, entendiendo que la causa debe considerarse extinguida por el paso del tiempo.
Sin embargo, el principal cuestionamiento del defensor de Soto estuvo dirigido contra el alegato de la fiscalía y pidió su nulidad. Araujo consideró que el fiscal al retirar la acusación contra Kaleñuk modificó la plataforma fáctica; es decir, los hechos por los que venía acusado Soto.
"Como esta causa tiene un génesis tan manipulado, el génesis también es nulo. Es decir: tiene una septicemia la causa, una enfermedad letal, una infección que lógicamente imposibilitó descubrir la verdad material del hecho, agregado ahora a la flagrante violación del derecho de defensa que sufre este mi representado y esta defensa técnica", argumentó.
"Modificaron la plataforma fáctica e intentaron solapadamente violar también el principio de irretroactividad de la ley penal como también la aplicación a la ley penal más benigna hablando de femicidio", reclamó. Además, repasó las otras hipótesis que fueron surgiendo, asegurando que ninguna fue investigada a fondo.

"No hubo violencia"
Araujo negó que su cliente haya ejercido violencia contra Paulina durante su relación. Dijo que nadie declaró haber visto con sus propios ojos las agresiones y descalificó los relatos que reprodujeron palabras de la propia víctima, argumentando que eran contradictorios. Remarcó que su defendido no tiene antecedentes penales y que tampoco era miembro de la barra brava de Atlético sino sólo un "manyín", como lo calificó el jefe de la hinchada durante el juicio.
"Hace 20 años mi mandante ya tiene una condena natural, una condena social. No puede hacer una vida normal ni con su familia, ni laboralmente, socialmente ni económicamente puede prosperar teniendo el sello este", cuestionó el abogado
Sin embargo, Sale repasó uno a uno los testimonios que dieron cuenta de que Paulina, en vida, le había confiado a varias personas los hechos de violencia que padecía. La situación, tras su muerte, se fue armando como un rompecabezas con datos que aportaron sus hermanos, su madre, su padre y su amiga.

"Una película de Netflix"
El fiscal Sale, además, consideró que la propia actitud de Soto daba cuenta de una personalidad violenta y de su falta de amor por Paulina. Y recordó un episodio ocurrido durante el mismo juicio.
Dijo que, en un momento, se acercó al padre de Paulina y le dijo "Don Alberto, levántese si quiere y vaya fuera. Estamos por pasar las imágenes del lugar del hecho".
"Alberto se levantó y se fue. Y César Soto estaba ahí. Yo quisiera que vean la grabación si es que está filmado esto. Yo lo veía a César Soto como miraba las imágenes de Paulina, como si estuviese viendo una película de Netflix. Señores jueces ¡era el amor de su vida!, entre comillas. ¿No va a sentir un poco de algo, un poco de dolor ante la imagen tremenda? Señores jueces, ni se incomodó, ni se conmovió de ninguna forma".
Sale, además, remarcó que esta actitud se condice con la que mantuvo cuando su novia y madre de su hija desapareció. Dijo que Soto " no la llamó el 27, no la llamó el 28 de febrero, ¿no era el amor de su vida?. No la llamó el 28 de febrero, no la llamó el 1 de marzo, no la llamó el 2, hasta el 11 de marzo, nunca la llamó por teléfono, ¿saben por qué no la llamó? Porque sabía que estaba muerta".

Una "pesadilla de 20 años"
El fiscal consideró que, contra Kaleñuk, existió una "semiplena" prueba, suficiente como para imputarlo. La acusación de origen, basada especialmente en los cruces de llamadas telefónicas y la ubicación de los celulares, indicaba que Soto, tras matar a Paulina, llamó a Kaleñuk para pedir ayuda para ocultar el cuerpo y el se la prestó.
Sin embargo, Sale reconoció que la prueba producida en el juicio no fue suficiente para sostener esa acusación. "Creo que con Kaleñuk nos quedamos en el medio y, en virtud del principio de objetividad, nobleza obliga. Creo que lo que corresponde en este momento es la no acusación. No hemos logrado de ninguna manera probar su participación en este caso. Es por ello que respecto del señor Kaleñuk, este Ministerio Público no va a acusar", alegó.
Su defensa, ejercida por Patricio Char, igualmente se expresó a la hora del alegato. "Estamos todos de acuerdo en que es un crimen que ha atravesado a toda la sociedad, ha interpelado a toda la sociedad, un crimen que ha cambiado la realidad de nuestra provincia. Pero eso no justifica acusar a cualquier persona", reclamó.
"La impunidad no puede generar, valga la redundancia, la impunidad de sentar a cualquier persona aquí y someterla en los medios de comunicación, someterla ante toda la comunidad, señalarla y arruinarle la vida, no hay derecho", agregó.
Char coincidió con el abogado de Soto en que la fiscalía formuló las dos acusaciones sólo para evitar la caducidad de la causa: "la prescripción del caso generó movimientos políticos, lo que había que evitar era justamente la prescripción del caso de Paulina Lebbos. Entonces se se decidió: 'bueno, a ver, ¿a quién vamos a acusar?'".
La sentencia
El final del juicio llegará el miércoles 6 de mayo. Hasta entonces, el proceso entró en cuarto intermedio. Ninguna prueba puede ser ya incorporada y no se pueden realizar más interpretaciones sobre las ya producidas.
Así, cuando el reloj marque las 8.30 del último día de juicio, el tribunal invitará a los acusados a decir sus últimas palabras. Luego, los jueces se retirarán a deliberar y no podrán abandonar el debate (que será privado) hasta no tener una sentencia. Las alternativas no son muchas: para Kaleñuk, la libertad y para Soto, perpetua o nada.
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